Archivo de la categoría: Elucubración

Porque es lo que mejor se hace aquí.

De vuelta

Mis intenciones no eran tomarme ocho semanas de vacaciones, virtuales o no. Sin embargo, ese fue el tiempo que me tomó volver a elucubrar. Ya estoy de vuelta.

Aproveché estas semanas para terminar el semestre, realizar la limpieza de verano, comenzar un nuevo semestre y considerar intensamente sobre mi futuro. Y se me ocurrió un negocio. La realidad es que somos demasiados doctores en Literatura y muy pocas oportunidades de trabajo. Eventualmente, me quedaré sin empleo Algo debo hacer y ya sé qué.

Caguas es Caguas

También llegué a la conclusión de que este blog apenas he hablado de Caguas. ¿Cómo es posible? Llevo viviendo en esta ciudad (¿país?) tres años y las historias son muchas. Por eso he decidido comenzar una serie de entradas sobre mis experiencias en el centro y corazón de Puerto Rico.

Caza banderas

Bandera en La Guancha, de vuelta en Ponce

Esa mañana fuimos a la playa de La Guancha, pero le eché una ojeada a la bandera

Otra actividad en la que participé durante estas vacaciones fue la de cazar banderas. Se trata de visitar las banderas pintadas por Héctor Collazo como parte de su proyecto 78 pueblos y una bandera. Aún no se ha terminado el proyecto y Wu Siumán, las perrijas y yo no hemos visitado todas las que están pintadas, pero hemos disfrutado nuestras aventuras y hablaré de ellas en algún momento.

Reto de Lectura

En enero anuncié que haría un reto de lectura mensual. No lo he interrumpido. Ni la huelga, ni la reposición del semestre, ni las vacaciones han interrumpido mi empeño de completar este reto. Hasta ahora, he podido completarlo porque he escogido textos relativamente cortos.

Aun así, tardé más de un mes en leerme el libro de junio, Frankenstein, de Mary Shelley, porque coincidió con la reposición del semestre que fue de locura. Por suerte, el texto de julio, The Giver, de Lois Lowry, me lo leí en dos días.

Además, redacté las reseñas de todos los libros leídos hasta ahora, que iré publicando a lo largo del resto del año.

El río La Plata

El tramo de Naranjito del río La Plata

Elucubrando en las redes

Por último, he estado poniendo al día las redes sociales, lo que implica que habrá contenido exclusivo en Twitter, los lunes miércoles y viernes, y en Instagram los martes, jueves y sábados. En ambos lugares usaré la etiqueta #elucubrando y, de vez en cuando, #maiteramos también.

 

Mientras tanto, aquí estamos de vuelta, elucubrando como siempre.

No es que sea antipática… Una confesión

No lo puedo negar, soy antipática. No es que quiera serlo; es que carezco de destrezas sociales y, salvo situaciones en las que me sienta muy cómoda, por lo general, evito cualquier interacción social fuera de lo acostumbrado. Pero hay algo que me gustaría dejar claro: Hay dos razones adicionales por las que aparento ser antipática.

No soy antipática, bueno, sí, pero no

Heme ahí sin saludar a nadie

Primera: No veo bien

Los espejuelos podrán ser nuevos y aun así no veo bien. Me ha ocurrido que se me paran al lado personas a las que conozco y no las reconozco. En un caso como este, no es que quiera ser antipática es que no veo nada.

Segunda: No sé si la persona quiere que la salude

Este es uno de los aspectos de la interacción social que menos entiendo. De hecho, ya había hablado sobre el tema con anterioridad, Conozco alguien porque nos presentaron, lo tengo de frente, lo reconozco, lo saludo y me vira la cara o se hace el desentendido.

Desde que entré a la universidad, he pasado por esta situación una y otra y otra vez. Con compañeros estudiantes, profesores fuera del salón de clases, compañeros de trabajo, el repostero de la panadería de la esquina, antiguos estudiantes, conocidos y la lista continúa. Desconozco cuál es la norma social que rige este tipo de interacciones y, en demasiadas ocasiones, la he roto al saludar a quien no quería reconocer mi presencia (tan solo para que en otro momento aleatorio me salude como si fuéramos íntimos).

He optado por la solución que más se acerca a mi personalidad. No saludo. A menos que reconozca a la persona y esté 100 % segura de que me devolverá el saludo, no la voy a saludar. No pido que se siente a hablar conmigo o que me abrace, solo pretendo una interacción tipo “Hola-Hola”, “Buenos días-Buenos días” o un movimiento de cabeza. Ya. Entiendo que eso es un saludo. Eso es todo. Pero la experiencia me ha llevado a ni siquiera intentarlo.

Así que sí, soy antipática porque el mundo me hizo así. Salúdenme si quieren y si no, siéntanse en la libertad de actuar como si no existiera.

Docentes sin plaza: Mitos y realidades

A raíz de la huelga de la UPR, versión 2017, ha surgido información errónea relacionada con los profesores universitarios. Por desconocimiento, se ha colocado en la misma bolsa a los profesores con permanencia con los docentes sin plaza, también conocidos como adjuntos, cuando nuestras realidades son distintas.

A continuación, me gustaría aclarar algunos mitos:

Todos los docentes son iguales

Falso. En el sistema de la UPR, hay cuatro rangos con sus particularidades:

  • Instructor/a: Posee un grado de maestría y, por lo general, se encuentra en proceso de completar un doctorado. No posee plaza. El trabajo se convierte en parte de la formación del futuro doctor.
  • Catedrático/a Auxiliar: Posee un doctorado y se le contrata por ser especialista en el tema a enseñar. Tampoco posee plaza.
  • Catedrático/a Asociado/a: Por lo general, posee un doctorado, así como una plaza. Para pasar al próximo rango, debe cumplir con una serie de requisitos.
  • Catedrático/a: Por lo general, posee un doctorado, su plaza es permanente y es intocable.

Como los docentes con plaza ganan mucho dinero, los adjuntos también

Falso. La escala salarial de los cuatro rangos es distinta. El catedrático gana suficiente para vivir holgadamente; el más bajo en rango, el instructor, apenas logra sobrevivir. Hay que aclarar que aun cuando el sueldo de cada rango es diferente, las responsabilidades son idénticas.

Los docentes sin plaza no están tan preparados como los que sí tienen plaza

Teatro Frade de la UPR en Cayey

El teatro Ramón Frade de la UPR en Cayey

Falso. Un catedrático, un catedrático asociado y un catedrático auxiliar poseen el mismo título. La diferencia podría reducirse a años de experiencia. Sin embargo, hay catedráticos asociados que lograron la plaza tan pronto obtuvieron su grado y catedráticos auxiliares que llevan décadas, enseñando por contrato, después de obtener el doctorado. A la hora de la verdad, la de las responsabilidades: preparar la clase, impartirla y evaluar a los estudiantes, el trabajo es el mismo.

Entonces, si un docente no tiene plaza es por su culpa, no es suficientemente bueno

Falso. Son muchas las razones por las que un adjunto no se convierte en catedrático asociado. Un motivo es la congelación de plazas que durante casi una década se ha practicado en la UPR. Pero también, la cantidad de publicaciones, las presentaciones, las actividades de desarrollo profesional, el estar en el lugar apropiado en el momento oportuno, las conexiones, el haber nacido de pie, con buena estrella o con duende, la alineación de los planetas, la disposición de sacrificar un virgen… Son tantas las variables que aspectos como el talento, el compromiso, el conocimiento o la experiencia son solo parte de una larga lista de requisitos, máxime cuando es raro que se abra una plaza y hay que competir por ella.

Eso significa que los docentes sin plaza a tiempo completo y a tiempo parcial enfrentan los mismos problemas

Falso. El contrato de los docentes sin plaza a tiempo completo tiene una duración de 10 meses por lo que reciben ingreso durante las vacaciones navideñas y, en algunos recintos, seguro médico durante 9 meses. El sueldo no es elevado, pero, bien administrado, permite cubrir las necesidades básicas, rogando que no ocurra una emergencia (y siempre ocurre una).

La mascota de la UPR en Humacao

La mascota de la UPR en Humacao

El contrato de los docentes a tiempo parcial es de cuatro meses, sin seguro médico y sin vacaciones navideñas pagas. Como el sueldo promedio para estos adjuntos es de $12 000 anuales, muchos se ven obligados a enseñar en otros recintos de la UPR o en una o varias instituciones privadas o en algún otro trabajo no relacionado con la enseñanza.

El problema que ambos comparten es la inestabilidad laboral, debido a que, terminado mayo, ninguno de los dos, a tiempo completo o a tiempo parcial, sabe si tendrá trabajo el año académico siguiente y que durante los meses de verano deberá acogerse al desempleo o buscar otras fuentes de ingreso. La situación de los parciales es más inestable, dado que su contrato es semestral por lo que tampoco saben si tendrán trabajo cuando empiece el semestre de enero. Ambos también comparten un proceso de evaluación intenso.

Pero por lo menos tienen apoyo de la institución para sus proyectos

Falso. Aunque esta situación varía de recinto en recinto y hasta de departamento en departamento, por regla general, los adjuntos no reciben apoyo institucional para sus proyectos de investigación o creación, para la participación en congresos y conferencias o para tomar seminarios o talleres. Como no son empleados permanentes de la universidad, también se les dificulta solicitar becas y ayudas a fundaciones y organismos externos. Es decir, el costo de cualquier investigación, creación, participación en congreso en o fuera de Puerto Rico, seminario o taller de mejoramiento profesional fuera del recinto para el que trabaja sale del bolsillo del profesor adjunto. A pesar de que no es obligatorio, se espera que los adjuntos investiguen, publiquen, presenten en congresos, etc.

Aún no sé de qué se quejan

  1. La situación laboral es abusiva, en particular, la incertidumbre de no saber si se tiene trabajo el semestre próximo. También, es estresante el proceso de evaluación que, en algunos casos, es punitivo. Por otra parte, una buena evaluación no garantiza trabajo el semestre o año próximos.
  2. La libertad de cátedra, fundamento imprescindible de la educación universitaria, se afecta por el proceso de evaluación y el constante escrutinio al que se ven sometido los adjuntos por parte de algunos miembros de la facultad permanente.
  3. Ir de universidad en universidad con culturas distintas, a impartir clases diferentes, repartidas en horarios a lo largo del día, en algunos casos, durante seis días a la semana altera los patrones alimentarios y de sueño, afecta la salud en general y eleva los niveles de estrés y ansiedad. Estas situaciones se agudizan cuando se carece de seguro médico o de tiempo para visitar un médico.
  4. Investigar, publicar o crear es cuesta arriba cuando el tiempo se dedica a preparar muchas clases distintas, corregir trabajos de cada una y cumplir con trabajos en comités en los que participan los adjuntos porque no hay suficientes docentes con plaza para cubrir todas las vacantes.
  5. Muchos adjuntos descubren qué clases enseñarán uno o dos días antes de comenzar las clases, lo que dificulta preparar las mismas. Y si el adjunto es parcial debe realizar malabarismo para conciliar las propuestas de las instituciones en las que acostumbra trabajar, por lo que no todos los semestres enseña la misma cantidad de créditos, lo que implica que la remuneración varía de semestre a semestre.

coordinadora docentes sin plazaLos docentes sin plaza del sistema de la UPR amamos nuestro trabajo. Por eso continuamos a pesar de las condiciones adversas. Estas no podrán continuar así de manera indefinida. Esa es la razón por la que se ha formado la Coordinadora Nacional de Docentes sin Plaza (CoNaD) que coordina un pleno para el próximo viernes, 26.

No sabemos cuántos de nosotros regresarán a trabajar el semestre próximo y bajo qué condiciones. Tampoco cuántos seremos víctimas de represalias ya sea por apoyar la huelga de los estudiantes o por los reclamos de la CoNaD, pero es justo dar la lucha para mejorar las condiciones de los que se queden.

Actualización: Una versión anterior establecía que los docentes sin plaza a tiempo parcial reciben un contrato de cinco meses. El contrato es de cuatro meses.