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Porque es lo que mejor se hace aquí.

Puerto Rico BloggerCon

Puerto Rico BloggerCon 9Ayer estuve en la novena edición del Puerto Rico BloggerCon. Se supone que es la del 2017, pero gracias a María, se llevó a cabo en el 2018.

Como todos los años desde el 2011, cuando salgo me pregunto por qué insisto en bloguear si hago todo lo que no se debe hacer. Como casi todo en mi vida, con el blogueo hago lo que me da la gana.

Supongo que tengo dos opciones si quiero bloguear correctamente:

  1. Hacerlo yo, con el tiempo que no tengo.
  2. Pagarle a un experto, con el dinero que no tengo.

Decisiones, decisiones

Por lo pronto, solo se me ocurre eliminar Snapchat. Eso lleva años allí, cogiendo polvo. Con el tiempo aplicaré algunas de las lecciones aprendas… si estoy de humor.

Netwoking

Algo que me gusta mucho de actividades como el Puerto Rico BloggerCon es la posibilidad de conocer a otras personas y saber qué está pasando en la blogosfera boricua.

Multemedios cuando la vida se interpone

Mándamelo por email

Hay tres palabras que me causan terror: Mándamelo por email.

Se supone que nuestra sociedad está conectada cibernéticamente y palabras como esas no deberían provocar ninguna sensación especial. Sin embargo, más de un puertorriqueño debe sentir lo mismo que yo.

La culpa es de María

Las telecomunicaciones colapsaron en Puerto Rico tras el paso del huracán María. Los expertos lo anticiparon y le informaron al país de antemano. Pero también se informó que la reparación no tomaría mucho. Cuatro meses después todavía estamos con un sistema de telecomunicación débil.

Dependiendo de la compañía qua brinda servicio celular o de internet por cable o de wi-fi y del lugar de la Isla donde una se encuentre puede que logre conectarse.

En mi caso, no tengo electricidad en mi casa, así que el wi-fi no existe. La señal de celular es decente, a excepción del hotspot, que con suerte logro usar en la madrugada (si es que me levanto). En el trabajo, la señal del teléfono es mediocre y el acceso a la internet limitado.

¿Qué no ves que no te puedo enviar nada?

Cada vez que alguien me dice Mándamelo por email, solo pienso en las vicisitudes que paso para lograr el objetivo. Todo en el teléfono celular es pequeño y mi vista no es la mejor y que el teléfono y la tableta sincronicen es casi un milagro. Así que ese Mándamelo por email se puede convertir en días y horas de intentos frustrados hasta que logro enviar algún documento.

Como no he dejado de padecer de TDA, al contrario se ha exacerbado, puede que el mensaje se envíe sin el documento adjunto. Y muchas veces me entero días después. ¡Cómo odio las fechas límites!

Así, pues, tres simples palabras me causan terror porque estoy desconectada en una sociedad cibernética.

Llanto por las ideas perdidas

Lista para elucubrar ideas perdidas

Tengo todo el equipo y té suficiente para escribir cualquier idea antes de que se pierda…

Antes de comenzar a publicar las entradas del 2018, creo necesario un alto. Me gustaría hablar de las ideas perdidas, antes de que se convierta en una idea perdida.

¿A qué me refiero? A las veces cuando se me ocurre un tema para escribir y lo dejo para después y para después y, bueno, así hasta que se me escapa.

Crear contenido para un blog no es fácil, máxime si se trabaja sola. Por eso ocurren esas largas ausencias que a veces llamo vacaciones, pero que son producto de la vida, cosas que pasan. No siempre tengo tiempo de trabajar una entrada: primero hay que escribirla, luego buscar una imagen adecuada para después editarla, luego revisarla, después subir imagen y entrada a WordPress y, por último, publicarla.

El que se hayan escapado varias ideas redunda en que ni siquiera haya tenido entradas de repuesto para publicar durante las mencionadas vacaciones. (Secreto del oficio: Siempre hay que tener par de entradas preparadas porque no se sabe cuándo nos resuelvan en un escollo).

El “hit parade” de las ideas perdidas

Mosaico de #teamPalés

Me hubiera gustado escribir algo cada vez que #teamPalés va a alguna actividad, pero se me olvida.

En estos ocho años he perdido muchas ideas. Pero hay algunas que todavía lloro. ¿Por qué, oh, por qué no las trabajé a tiempo? A continuación, la lista:

Cinco: “El café y yo”

Como en más de una ocasión he recibido el comentario que va por la línea de “¿Cómo puedes llamarte puertorriqueña si no bebes café?”, se me ocurrió hablar un poco del asunto. Resulta que tengo par de anécdotas de mis intentos por beberlo que me parecen graciosas. Sin embargo, a mí no me gusta el café, así que no me sale escribir sobre él.

Cuatro: “Lasaña en la olla de cocción lenta”

Ahora mismo sería ridículo intentar hacer una lasaña en la olla de cocción lenta porque continúo sin electricidad. No obstante, es una de las recetas más fáciles de hacer y queda rica. ¿Cuál es el problema? Siempre se me quema. Podríamos matizarlo, diciendo que los bordes quedan antifotogénicamente oscuros. A mí me encanta, pero a la cámara no.

Tres: “Reseñas”

Lector de libros electrónicos de Sony

Una vez quise quejarme de que la Sony® hubiera suspendido la producción de sus lectores de libros electrónicos. Nunca lo hice y todavía no he encontrado uno mejor.

¿Cuántos libros he leído de los que pude haber escrito una reseña? Debo confesar que me aburre escribir reseñas. Todas son lo mismo: el libro es así, el libro es asá y encima no me callo las fallas. Y estamos hablando de reseñas breves sin ninguna profundidad. No lo niego y lo he establecido desde el principio. Y aun así son aburridas. Hay libros que merecen reseñas, pero mejor me quedo con el disfrute de la lectura.

 

Dos: “Turismo interno”

Como ocurre con el caso anterior, no se trata de una entrada, sino de muchas. “Turismo interno” iría a ser una subcategoría o etiqueta bajo la que publicaría entradas relacionadas con los viajes que hacemos por ahí Wu Siumán y yo. No se trataba de decir que visitamos tal pueblo y publicar varia fotografías como había hecho hasta ahora. Era hablar de algo más: la experiencia, el trato en lo lugares, los descubrimientos… El huracán María acabó con los planes. Lo peor es que ya tenía las fotografías listas; era cuestión de escribir las primeras entradas. La idea es absurda ahora cuando no sé cómo quedaron los sitios visitados.

Uno: “La música”

Esta hubiera sido una sola entrada, en la que hablaría de lo mágica que me resulta la música y cómo envidio a los músicos que la crean y a los que la leen. Hubiera sido la celebración a los músicos y a la música, magos y magia. Nunca la escribí. ¿Quieren saber cuándo se me ocurrió? Hace ocho años, es decir, desde el mismo inicio del blog. Había considerado escribirla durante el año sabático y no lo hice. Cada vez que me acuerdo, lloro.

Flan de turrón

Una vez quise hacer un paso a paso de la receta de flan de turrón. En su lugar me lo comí.

¿Qué me impide escribir sobre alguna de estas u otras ideas perdidas? El momentum. Cuando trabajo con escritura creativa no existe un momento específico para sacarme la idea del cuerpo. Para mí, la literatura no es para publicación inmediata, sino para escribir con calma, madurar la idea, revisar, volver a escribir, volver a pensar, añadir, quitar. Una idea no se pierde; eventualmente se acomodará en algún texto.

Por otro lado, la creación de contenido para una plataforma digital como este blog implica trabajar contra el reloj, las entradas apenas se revisan y por eso siempre salen con algún error. Además hay mucho trabajo tras bastidores. No es solo la imagen que trae sus propias complicaciones, sino trabajar con el SEO, asignar categorías y etiquetas, programar la publicación en redes sociales y un montón de asuntos que quitan tiempo.

Por tal razón, el momemtum es importante. Tengo que trabajar la idea tan pronto surge. De lo contrario, se me escapa y por eso lloro las ideas perdidas.

Otro bloganiversario

Melchor, creo que hoy cumplimos ocho años en este brete. Siete años más de los planificados cuando comenzamos el proyecto de Elucubrando, celebramos otro bloganiversario.

Cazabanderas palesianos

#teamPalés frente a la bandera de Ponce (Repito la foto porque quedamos muy guapos)

¿Qué te puedo decir? El 2017 fue un año terrible. Comenzamos con un nuevo viejo gobierno de porquería. Continuamos con una huelga en el sistema de la UPR. Seguimos con reposición de clases en verano (sin paga, en mi caso). Proseguimos con un nuevo semestre en el que por poco me quedo sin trabajo, quedándome sin trabajo (no te confundas: en Cayey me dejaron fuera de la plantilla de profesores, pero luego me regresaron; en Humacao sí me dejaron fuera. Curioso. Fui la única profesora sin plaza del departamento que estuvo activa en la huelga). Luego vinieron dos huracanes. Irma no me afectó, pero María… Terminé el año con un diagnóstico de tos crónica.

Pero no todo fueron malas noticias. Descubrí las banderas del proyecto 78 pueblos y 1 bandera. Mis estudiantes del proyecto de Palés han tenido muchísima exposición. Volví a trabajar con Destino errante. Impartí una clase en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y la experiencia fue fantástica. Y todos los estudiantes que he tenido este año han sido buenísimos.

Mi mundo fotográfico

En el CEAPRC para el bloganiversario

En el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe

Por lo general, publico una entrada dedicada al año en fotografías. No esta vez. Mi “love affair” con la fotografía terminó. En el 2017 me di cuenta de que no importa cuántos cursos tome, mi fotografía es cuando mucho del montón. Lo mío es fotografía de supervivencia: la que necesito para mi blog para no tener que pagar derechos de autor.

 

El año en libros

Del tarro de libros 2017

Las novelas salidas del tarro

En el 2017 hice tres retos literarios: El tradicional de Goodreads, el del tarro de libros y el de Huffington Post. En el primero, me propuse leer 60 libros y terminé leyendo 70. Tal hazaña se la debo a María que me dio el tiempo para leer más de lo que hubiera hecho en circunstancias normales.

 

En el caso del reto de tarro de libros, no lo había tomado tan en serio este año porque desde el año anterior estaba leyendo Feminisms. El libro es excelente y referencia obligada para quienes hacemos estudios literarios feministas, pero es un mamotreto y pensé que me tomaría el año entero leerlo. Otra vez, gracias a María tuve tiempo para terminarlo y añadir ocho más, todos novelas, a la lista de este año. Espero que en el 2018 el tarro no produzca mamotretos y pueda seguir leyendo novelas.

Reto de lectura 2017

Reto de lectura de Huffington Post

El tercer reto era mensual. Tengo que decir que me gustó mucho. Me leí los doce libros porque fui realista y procuré seleccionar libros de cierta brevedad (aunque en agosto lancé ese asunto por la borda y me leí no solo un “best-seller”, sino la serie completa).

Ya vi un reto de lectura propuesto para el 2018, pero en esta ocasión paso.

Sueños de escritora

Así como con la fotografía, con la escritura tuve que reconocer que no soy buena escritora. En realidad, soy mejor fotógrafa que escritora. En el 2017, puse a descansar a la Maite que participaba en muchos concursos literarios. No vale la pena si los textos que sí obtienen algún premio no son los mejores y aquellos a los que les dedico tiempo y esmero no obtienen ni una triste mención.

A revisar Destino errante

Esta seguirá siendo mi meta en el 2018

Por eso, más que a escribir, quise dedicar el 2017 a revisar mis textos. Pude hacerlo en la primera mitad del año y el NaNoWriMo lo dediqué a la reescritura de “Destino errante”. Algunos de los textos fueron a parar al archivo 13. Otros están ahí para cuando decida hacer algo con ellos. Y aún otros como “Destino errante” necesitan más revisión.

¿Qué me espera para el 2018? Primero, tengo que ponerle punto final a la redacción de “Destino errante” para que pase por el crisol de los lectores beta, la persona que la vaya a editar y quien le haga las correcciones. Entonces la voy a autopublicar. No voy a pasar por el trauma de someterla a una editorial para que me la rechacen luego de tenerla años engavetada.

Por lo demás, espero seguir publicando.

Simplemente María

Arcoíris huracanado después de María

Arcoíris huracanado después de María

En el 2017 nos visitó María, un huracán categoría 5 que poco le faltó para borrar a Puerto Rico del mapa. Su visita ocurrió el 20 de septiembre y a partir de esa fecha la vida cambió.

Llevo desde entonces sin electricidad y sin internet. El trauma que me ha causado me ha impedido dejar de escribir sobre ella. Es como si necesitara exorcizármela y no lo lograra.

Para el 2018

¿Qué espero para este nuevo año? Nada de retos. Ni literarios, ni de fotografía, ni de lectura. No hay retos para mí este año. En el de Goodreads puse 24 libros por poner un número y porque sé que continuaré leyendo.

También espero publicar. Más bien, necesito publicar. La falta de publicaciones está afectando mi carrera profesional. Eso significa que además de ficción debo publicar más textos académicos. Básicamente, debo lanzar mi arsenal, aquel que tenía guardado para cuando lograra una plaza. El guardar mis investigaciones no me hace ningún favor y la plaza no va a llegar, así que mejor salgo de todo eso mientras todavía estoy en la academia.

No me engaño. Soy consciente de que el 2018 no tiene por qué ser mejor que el 2017, pero en mi fuero interno, tengo la esperanza de que algo mejorará. No es posible que todo empeore.

Así que, Melchor, nos espera un año más de elucubraciones. Nos veremos en el próximo bloganiversario.