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Sobre manualidades y artes de la aguja (Antiguo “Atelier de Amaranta”).

Atomizador para telas en fondo negro

Atomizador para telas

Cuando uno de los miembros de un matrimonio no trabaja, hay que ahorrar. Una manera es aprovechar lo que ya hay en la casa para preparar productos de uso frecuente. Es así como llegué al atomizador para telas.

Aceites para quemar para el atomizador

En la red hay muchas recetas, pero para esta prefiero la más sencilla, por lo que los ingredientes son los siguientes:

  • Aceite con olor
  • Una medida de vinagre
  • Dos medidas de agua

El envase debe tener su propio atomizador. Recomiendo una botella reciclada. Antes de usarla es preciso lavarla bien para eliminar todo el producto anterior del interior y, sobre todo, del tubo del atomizador.

En cuanto al aceite, utilizo tanto el de aroma natural o artificial; el diseñado para usarse en la piel o no. Para mí, lo importante es que con unas pocas gotas huela bien. Puedo utilizar un solo olor como el de lavanda o rosa, o una mezcla como la de limón y menta.

Aceite esenciales para el atomizador

El vinagre que utilizo es el blanco. Lo he intentado con vinagre de manzana y otras variedades, pero el resultado es demasiado fuerte. Con el vinagre blanco no me preocupo por el olor porque se disipará a los pocos segundos de rociarlo.

Las medidas para el vinagre y el agua dependerán del tamaño del envase que se utilizará. Comienzo con una proporción de 1:2, de vinagre y agua. Si es necesario añadir más líquido para llenar el envase, añado más agua, no vinagre.

Una vez tenga el envase con la cantidad de líquido preciso es que añado las gotas del aceite. Comienzo echando unas pocas, máximo cinco. Si es necesario añado más hasta llegar al olor deseado. No debe ser más oloroso que el vinagre. Al rociar, el olor de vinagre desaparece y queda el del aceite.

Atomizador para telas en fondo azul

Cuando estoy satisfecha con el resultado, lo dejo reposar por veinticuatro horas antes de rociar sobre telas, muebles de tela o los asientos del carro, sin inundarlos. No usar en cuero o vinil.

Preparar un atomizador para telas es fácil y ayuda a la economía familiar al utilizar ingredientes que ya se poseen o que no cuestan mucho.

Cartel de portavasos clásicos

Portavasos clásicos

Después de terminar la manta Picos y valles quise hacer un proyecto más pequeño. Este terminó siendo el tejer portavasos clásicos.

Originalmente quería tejer un tapete que se llama Triángulos en simetría. El tapete quedó tan feo que lo destejí tan pronto lo terminé.

Proceso de triángulos en simetría

Mientras tejía ya se notaba que no funcionaría

Necesitaba con urgencia otro proyecto en lo que decidía cuál sería la próxima manta que tejería. Así llegaron a mi vida los portavasos clásicos.

Hacía tiempo que había visto varios patrones para portavasos y deseaba tejer algunos. Me decidí por la versión de Janette en The Green Dragonfly. Me parecieron los más fáciles de hacer y los más elegantes.

Cuatro portavasos clásicosHacía algún tiempo había comprado dos madejas de hilo en el tono Oasis de Peaches & Creme y me parecieron perfectas para lograr un resultado tanto rústico como elegante. Al final, logré tejer ocho portavasos, aunque con cuatro hubiera sido suficiente.

El proyecto resultó mucho mejor que el anterior, el tapete, y no me vi en la obligación de destejer nada. Ahora pienso que serán un bonito regalo, aunque no sepa quiénes serán las personas agraciadas.

Grupo de portavasos clásicos

Picos y valles: El resultado

Terminé la manta Picos y valles y quedó preciosa. Por lo menos el resultado a mí me gusta. No es que lo haya tejido yo, es que la manta es de por sí muy linda. No por eso dejé de tener problemas.

Un error que otro

Mientras la fui tejiendo le tomé varias fotos lo que me permitió observar alguno que otro error. Nada que afectará el resultado final. De todos modos, debo tener algo de calma para cuando vaya a trabajar la próxima manta.

Picos y valles de fondo en una fotografía

La llegué a usar como fondo para una foto

Maldito borde

Lo peor del diseño fueron las instrucciones, particularmente las del borde.

Mi meta se convirtió en tejer una manta monocromática. El color guayaba se merecía ese trato. Pero no se pudo. Me quedé corta de hilo.

Según las instrucciones se tomaba cinco madejas de hilo y yo tenía exactamente esa cantidad. Sin embargo, me eché seis. La quinta madeja me alcanzó para dos vueltas de las cinco del borde. Podía dejarlo así, pero me pareció incompleto.

Picos y valles en proceso

Aún le faltaba tejer el borde

La solución fue destejer, excepto la primera vuelta, y utilizar un azul oscuro para las cuatro vueltas restantes. Fueron tantas la dificultades con las instrucciones que a la larga, solo logré tejer tres vueltas con ese hilo. Decidí obviar la quinta y, en esta ocasión, sí me parece que el borde parece terminado.

Algo sobre el hilo azul

No tengo idea de dónde salió. Llevo años con él, pero estoy segura de que no lo compré. Sospecho que era mi mamá y de ser así es una viejera de principios de los noventa.

Manta Picos y valles terminada

La manta terminada (con modelo incluida)

De todos modos, se ve muy bien con el color guayaba. Lo resalta, lo que sospecho que no hubiera sucedido igual con el borde negro.

Próximo proyecto fallido

Proceso de Triángulos en simetría sin el resultado

Mientras tejía ya se notaba que no funcionaría

Me tomé unos días para tomar la decisión de qué hacer con el borde. En ese periodo comencé un tapete titulado Triángulos en simetría. Fue un proyecto fallido. El resultado quedo bastante feo, así que lo deshice. Usaré el hilo en otra cosa.

La siguiente manta

Quiero una manta monocromática y lo voy a lograr. Ya escogí cuál será el patrón que tejeré. Sin embargo, debido al fracaso de “Triángulos en simetría” me he propuesto hacer al menos un par de proyectos pequeños antes de embarcarme en uno gigante que ya adelanto que se llevará 18 madejas. Por cierto, tengo que decidir el color y comprarlas, tejer otros proyectos me da tiempo antes de dirigirme a la tienda.

El resultado que Picos y valles me satisface y espero disfrutar la manta por muchos años.

He aquí el proceso de tejido de Picos y valles, un tuit a la vez:

 

Picos y valles: Una introducción

Cuando aprendí a tejer, la instructora, una señora sureña muy mayor, nos dijo que había dos clases de tejedores: quienes tejen de vista y quienes tejen por patrón. Picos y valles me demostró que pertenezco al segundo grupo.

Tipo de tejedores

El primer grupo, quienes tejen de vista, solo precisan ver el proyecto de ganchillo terminado, deducen cuáles puntos se usaron y reproducen la obra.

El segundo grupo, quienes tejemos por patrón, seguimos instrucciones escritas. Una vez aprendemos los puntos básicos, leemos lo escrito y creamos el proyecto, usando fotos o imágenes como referencia.

Ficha del proyecto Picos y valles

Ficha con todo lo necesario para el proyecto Picos y valles

Si bien el primer grupo es sumamente admirado por su capacidad de reproducir un proyecto, el segundo grupo tiene la ventaja de que puede usar puntos más complejos.

Cómo descubrí que pertenezco al segundo grupo

En realidad no descubrí nada. Después de tomar la clase, años ha, lo sabía. Leer patrones me ha permitido convertirme en tejedora bilingüe ya que sigo instrucciones en español y en inglés.

Sin embargo, lo confirmé con Picos y valles.

Materiales para el proyecto Picos y valles

Materiales necesarios para el proyecto

El centro oncológico al que asisto es muy frío, así que decidí tejer una manta. Escogí el diseño Picos y valles (Peaks and Valleys, en el original inglés) porque me pareció bonito.

Comencé el tejido con algo de dificultad porque hacía años que no tejía nada y el patrón es a nivel intermedio. Lo cierto es que me había limitado a patrones fáciles o para principiantes. Una vez descifré el punto “Puff”, el que lo hace intermedio, tejer se hizo tan fácil que lo hacía hasta sin mirar.

En la sala de espera siempre hay más tejedoras. Nunca hay hombres, con lo relajante que es tejer. El asunto es que una se me acerca. Resulta ser del primer tipo, teje de vista. Vio lo que tenía hecho y su comentario fue “Ese punto es muy difícil”.

Lo que para mí es monótono para otra tejedora es difícil.

Detalle de la manta Picos y valles

Detalle de lo tejido hasta la fecha

Hablamos de nuestras experiencias con el ganchillo y confirmé que pertenezco al grupo de tejedores de patrón. Dame las instrucciones y tejo en punto de croché lo que sea.

Entre picos y valles

Mientras tanto continúo tejiendo la manta. El patrón original indicaba que el hilo debía ser blanco; yo escogí un frambuesa claro (o para hacerlo más tropical, guayaba). Me gusta cómo está quedando.

Sombras nada más en picos y valles

El proyecto avanza poco a poco

Falta bastante porque, aunque consista en repeticiones ad nauseam del punto “Puff”, la manta es larga y eso es lo que me interesa más del proyecto.

De todos modos, estoy disfrutando tejer. Ya quiero terminar para mostrar la manta en sociedad.

Portada para las instrucciones

Lápices de Cupido: Manualidad para San Valentín

Hacer estos dichosos lápices de Cupido fue uno de esos líos en los que me metí, innecesariamente. Lo peor no fue eso, sino que involucré en el asunto a la gran Natalie y a HAA, que aún deben estar molestos conmigo.

Lápiz de Cupido originalEl año pasado para estas fechas, tomé un taller de cuento con María Zamparelli. Ella inició el mismo, obsequiando un lápiz transformado en flecha de Cupido. Como para esos momentos formaba parte del comité que organizó el cuarto certamen de Cartas de Amor, traje la idea como un detalle para entregar a los seleccionados por el jurado, independientemente del premio que obtuvieran.

Manualidad terminada

El proyecto fue una pesadilla. Trabajamos en él tres personas y nos tardamos media hora, perdón, tres días. Qué tres días, un mes completo.

Materiales

  • Lápices
  • Dos láminas de foami (goma EVA) con o sin escarcha: una roja y otra de otro color como negro, blanco, dorado, plateado, rosado, etc.
  • Molde de corazones y plumas de flechas (puede hacerse a ojo).
  • Tijeras

Procedimiento

  1. Figuras trazadas en foamiTrazar la figura en la parte posterior del foami con el molde que corresponda. Rojo para el corazón y cualquier otro color para las plumas.
  2. Cortando el trazo en foamiProceder a cortar con cuidado.
  3. Cortando las muescasDoblar por la mitad el foami cortado y se cortan dos muescas en el centro.
  4. Colocando la figura en el lápizInsertar el lápiz a través de las muescas. Las plumas van en la goma, y el corazón en la punta.
  5. Fáciles de hacer los lápices de CupidoListo, al fin.

El trabajo que pasamos fue tanto, que salimos del taller de mal humor, con hambre y llenos de escarcha.

En cuantos al certamen, las cartas ganadoras se publicaron en el periódico Diálogo en la nota titulada: Cartas de amor… para todos los amores, por Antonella Vega. ¡Espero que las disfruten hiperbólicamente!

Todos los lápices de Cupido