Cambio de planes; me publicaron

Lo tenía todo preparado para una de mis actividades favoritas: quejarme. Sin embargo, me he visto obligada a enfrentar un cambio de planes. La historia es la siguiente.

Como recordarán, llevo algún tiempo tratando de hacerme un nombre como escritora –treinta años muy tarde, debo añadir–, no obstante, sigo pa’lante aunque el asunto camine bastante lento. He sometido textos narrativos a todo tipo de convocatoria para certámenes o para publicar en revistas o antologías con resultados predecibles: pocas publicaciones y pocos premios, principalmente menciones.

En ese proceso, descubrí una de tantas revistas especializadas en publicar cuentos, Visor. Para cada número, abren una convocatoria y ya he sometido a cuatro.

El escribir un cuento, someterlo y esperar a que no pase nada se había convertido en un pasatiempo. Incluso tengo una carpeta con textos para convocatorias futuras. Visor es una revista de calidad. No publica cualquier cosa. Este semestre he asignado algunos de sus cuentos y hay estudiantes que me han comentado cuán buena es y que no publica porquerías. Por lo tanto, no esperaba que me publicaran.

Esa última es la razón por la que me iba a quejar. Había preparado una entrada para el blog en la que hablaría de mi experiencia con Visor y terminaría admitiendo que pensaba seguir sometiendo textos a sus convocatorias porque me da una motivación para terminar una historia y porque me parecer divertido. Sin embargo, un buen día recibí la siguiente comunicación:

La carta que me llevó a un cambio de planesDebí haberme imaginado que algo andaba mal, por decirlo de algún modo, porque días antes me habían comunicado que me publicarían en otra revista electrónica. La revista Le.Tra.S. de la Universidad Metropolitana en Bayamón abrió una convocatoria para un número dedicado a los narradores puertorriqueños, sometí dos narraciones (una micro y otra breve) y decidieron publicar “Entre paellas y vecinos” que apareció originalmente en Mundillo: Te contamos historias de mujeres (el enlace lleva a la tienda electrónica donde lo venden).

Portada de MundilloAhora resulta que formo parte del grupo de narradores puertorriqueños y me siento rara por eso. Sobre todo, porque parece que los de Visor piensan lo mismo. Y toda esta racha de buena suerte me ha obligado a cambiar los planes originales de escribir una entrada para quejarme. ¿Cómo podría?

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