Aventuras culinarias

Al parecer, no soy la única cuyas aventuras en la cocina no conllevan la recompensa de un “¡qué rico te quedó!”. Recientemente, hablaba con unas amigas y una de ellas comentó cómo el esposo no apreciaba sus dotes culinarias. Y, vamos, cualquier persona aficionada a la cocina necesita, de vez en cuando, que le alaben la comida.

No estoy hablando de que nuestros esposos no coman lo que cocinemos, es que después de esforzarnos por que nuestra comida se convierta en una obra de arte, no hay ningún tipo de retroalimentación y eso quita las ganas de cocinar. De hecho, a mí me gustaba cocinar, pero desde que me casé apenas lo hago y sin ningún esmero. Sin embargo, tengo un problema. Durante años coleccioné recetas y libros de cocina. Estuvieron olvidados por mucho tiempo, pero los reencontré recientemente, mientras hacía una de esas limpiezas en las que se mueve todo de sitio.

Quisiera darles una oportunidad a esos libros de cocina. Como todavía estoy bajo la influencia de Julie & Julia, las voy a cocinar. Bueno, no todas.

Durante las próximas quince semanas, mientras todavía tenga trabajo, cocinaré recetas aleatorias de 15 de los libros que tengo acumulados. Lo que me propongo es preparar semanalmente una receta o varias recetas, dependiendo el libro. Si no logro que ni una sola vez mi esposo diga algo bueno de la comida, me doy por vencida y me deshago de los libros. Así regresaré a cocinar lo mismo de siempre sin el más mínimo cuidado. Veremos a ver en qué paran mis aventuras culinarias.

Preparando aventuras culinarias.
Cortesía de The National Archive UK,
número de referencia CO 956/62

3 pensamientos en “Aventuras culinarias

  1. luis.gonzales

    Hola veo que recién creaste el blog te coemento que yo también

    Asi que volveras a recordar el arte de cocina espero que lo hagas bien y que tu esposo aprecie lo que haces, yo lo veo asi

    Saludos

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  2. Andrada

    Estoy totalmente de aedcruo con el poder que adquiere la mujer-madre a través de la cocina. Sin embargo, desde mi perspectiva ese poder no solo tiene que ver con la educación de sus hijos y con su futuro. En realidad puede lograr muchas cosas en su familia a partir de lo que cocina. Por ej. puede premiar el desempeño de sus hijos en el colegio, puede pedir perdón a su marido por una discusión o miles de cosas más. Incluso, ese poder no sólo tiene que ver con acciones para su familia, sino también es poder definirse a si misma .Más afan, desde mi perspectiva, esa mujer hace uso del poder que ostenta en el rol de abastecedora del hogar para poder lograr otras cosas. En otras palabras, ese poder se gesta desde el momento en que la misma mujer-madre está planificando su compra de supermercado. De este modo, la alimentación como herramienta para transmitir el cariño, el perdón o cualquier otro fin último que persiga la mujer (y cualquier otra persona responsable del abastecimiento del hogar) tiene su origen en el efecto que produjo el alimento en consumos previos o en conjeturas sobre el efecto que podrá tener un alimento nuevo.

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