Archivo del Autor: Maite Ramos Ortiz

Acerca de Maite Ramos Ortiz

Bloguera, tuitera y profesora universitaria, no necesariamente en ese orden. Más información en .

No tengo qué escribir

No tengo que escribir creada con el efecto “Vintage Frame” de PhotoFunia

La foto no tiene que ver con el tema, pero me gusta y no se me ocurrió utilizar otra

Hay momentos como bloguera en que ocurre lo peor: No tengo qué escribir. Vamos por partes, que no es tan grave como suena.

Exceso de creatividad

A veces, la creatividad se desborda. Tanto así que hasta dormir se hace difícil. Solo se piensa en escribir primero; escribir después y terminar escribiendo. Cuando se trabaja tanto con un blog como con creación, esos momentos son mágicos.

¿Quién se llevó mi creatividad?

Sin embargo, la moneda de la creatividad tiene su lado vacío: Esos momentos cuando la mente queda en blanco y no sale ni una triste palabra soez.

A veces se soluciona con revisar lo escrito en momentos de creatividad hasta que regresa esa etapa.

El factor Viernes Santo

El pasado Viernes Santo lo pasé, como de costumbre, viendo películas religiosas. Pero esta vez me dio con reflexionar y eso mató todos los posibles temas para la entrada de hoy.

Me dio con pensar en las cosas que tiene la vida, cuando una persona con seguridad laboral, cierto éxito profesional y su vida asegurada decide hacer lo posible por destruir el futuro profesional de otras personas a las que considera sus inferiores tan solo por eso, porque las considera sus inferiores.

Por supuesto que la megalomanía y la prepotencia rigen la vida de estas personas. Por eso ayudan a quienes los adulan o a quienes saben jugar el juego de estar bien con todo el mundo. No obstante, los que tenemos criterio propio y no lo ocultamos, los que no pedimos permiso y los que somos bocones nos convertimos en sus víctimas favoritas.

El detalle es que al tratar de destruirnos, en muchas ocasiones, terminan haciéndonos un favor. Por supuesto que en su pequeñez de pensamiento no se percatan de ello. De lo contrario, no nos dedicaban ni un pensamiento y nos dejarían en paz.

Pensé en todas las personas que me han hecho favores enormes sin darse cuenta en estos últimos años.

No tengo qué escribir

Como ven, trabajar una entrada con un tema así puede meterme en líos. Podría terminar hiriendo sensibilidades de personas que se sientan aludidas sin que se trate de ellas o, peor, me buscaría enemigos que no tengo ahora y quizá los que sí tengo ni se enteren de que hablo de ellos.

No es tan grave, en realidad. El tema no es bueno para una entrada, así que no lo trabajaré. Por eso no tengo qué escribir para hoy, pero tampoco es la primera vez que me ocurre. Supongo que con paciencia algo surgirá.

Plataforma: Hay para escoger

Distintas plataformasEl segundo paso a la hora de iniciar un blog es seleccionar la plataforma que lo alojará. Hay tantas para escoger que puede ser difícil la selección. A continuación, un grupo reducido de posibles plataformas:

  1. Tumblr: Es principalmente visual, pero también la plataforma permite que las entradas sean exclusivas de contenido escrito o con el apoyo de una sola imagen.
  2. LiveJournal: Es una plataforma de alojamiento de blog que a su vez funciona como una red social.
  3. Twitter: Famoso por el número limitado de caracteres (280 caracteres), es propio para el microblogging.
  4. Medium: Plataforma más enfocada en el contenido por lo que no permite la personalización de la página.
  5. Blogger: La plataforma de Google, fácil de usar, permite cierta personalización de la página.
  6. WordPress: La versión que termina con .com es gratuita, fácil de usar, pero muy limitada.

Existe la opción de utilizar las notas de Facebook como blog, pero la cuenta debe ser pública. Si la privacidad es una preocupación, las páginas o “fan pages” son  una alternativa y no hay necesidad de entablar amistad con los usuarios.

Todas las plataformas tienen sus ventajas y desventajas, admiradores y detractores. He usado todas menos LiveJournal y recomiendo Blogger o WordPress. La mayoría ofrece opciones de pago, pero, en ese caso, aconsejo solo una.

WordPress.com y WordPress.org tienen diferencias marcadas, la primera es que la que termina en .org debe alojarse en un servidor, pero son tantas las ventajas que desaconsejo pagar por WordPress.com. Este blog está alojado en WordPress.org y créanme cuando les digo que no he aprovechado ni la mitad de las posibilidades que ofrece.

Tienen opciones para abrir un blog y no hay necesidad de casarse con ninguna plataforma. Se puede iniciar el blog en una y luego mudarlo a otra si así se desea. Eso hice cuando migré Las elucubraciones de Amaranta en Blogger a Elucubrando en WordPress.org. También se puede dejar una plataforma y comenzar otra sin transferir el contenido. Lo importante es que no haya contenido duplicado, pero de eso hablaremos más adelante.

Diez consejos para futuros autores

¿Cómo es posible que se me ocurra publicar consejos para quienes planifican publicar por primera vez cuando aún no he publicado mi primer libro? Tengo décadas de experiencia como editora/correctora y de eso quiero hablarles a los futuros autores.

Primero, aclararé la diferencia entre escritor y autor. Cualquiera puede ser escritor, no todo el mundo es autor. El escritor es la persona que escribe, haya publicado o no. El autor es quien ha publicado. Antes de publicar se espera que todo autor haya sido escritor y, con suerte, continuará siéndolo para continuar publicando. Quien solo se dedique a escribir y no haya publicado, no es autor.

Libretas para futuros autores

Primero has escrito en libretas

Segundo, diferenciaré al editor del corrector. El editor es quien se encarga del estilo, por eso su dominio es el contenido. Puede sugerir cambios de nombres de personajes, capítulos, cuentos o libros, eliminación de episodios, capítulos o personajes, alteración en el orden de los episodios, presentar sugerencias de estilo, etc. La idea no es convertir el texto en un éxito de ventas, sino ponerse colaborar con el escritor para que el resultado sea el mejor texto posible.

El corrector es la persona encargada de corregir ortográficamente el texto. El contenido no le incumbe, solo la corrección ortográfica y gramatical. En Puerto Rico es común que una misma persona se encargue de ambos procesos a la vez. Eso es lo que se conoce como ortotipografía. Por lo general, cuando se habla de editor, se trata de la persona que realiza una corrección ortotipográfica.

Tableta Surface 2 de Windows

Luego no olvides guardarlo en la computadora y, además, en tres pendrives, en dos disco duros externos y todas las nubes que puedas.

Dejemos afuera al editor como el dueño de una editorial. Esta persona no tiene por qué hacer ningún tipo de corrección, sino que subcontrata o delega esa función. En algunos casos, ni se toma la molestia. Publica tal cual y, bueno, solo hay que visitar cualquier librería para encontrarse con alguno de los resultados.

En lo que sigue, utilizaré el término editor para referirme a quien realiza tanto un una corrección de estilo, ortográfica u ortotipográfica.

Cualquier futuro autor debe tener claro que el editor es un colaborador, quien trabajará con el escritor para que el texto, sea cuento, poema, novela o disparate, salga lo mejor posible. Pero es solo eso: un colaborador.

Aunque el futuro autor vaya a autopublicar, mi recomendación es que contrate los servicios de un editor. Hay que sacar presupuesto porque nuestro trabajo no es barato. Eso sí, vale la pena.

Sin embargo, hay que estar ojo avizor para no caer víctima de un editor inescrupuloso. A continuación, varios consejos:

  1. Verifique las credenciales. Pida muestras de su trabajo. De trabajos publicados, que se puedan conseguir en una librería o biblioteca. Quien tiene un grado en Lingüística hará una corrección ortográfica de primera, quien lo tenga en Literatura se especializará en el estilo. Quien domine ambos campos es un tesoro. (¿Ya dije que tengo títulos en Lenguas Modernas, Traducción y Literatura? Soy un tesoro). Quien se especialice en otro campo como Ciencias o Administración, debe tener entre sus credenciales cursos cortos que lo capaciten para ejercer de editor.
  2. Pida cotización. Y a la hora de pagar, una factura. El trabajo del editor se remunera monetariamente. No hay otra obligación. En serio, no la hay.
  3. Si le gustó el trabajo del editor y quiere ganarse el cielo, incluya su nombre y función en la página de copyright o en los agradecimientos. Es posible que exista un contrato que lo obligue a realizar dicho acto, pero no es la norma. Usted como escritor no tiene por qué agradecer públicamente a su editor. Ya le pagó. Eso es suficiente.
  4. Si el editor realiza su trabajo de manera gratuita, asegúrese de que tiene claro cuál es su función y que no espera nada a cambio.
  5. Usted no tiene la obligación de aceptar ninguna sugerencia que haga el editor. En serio no la tiene. En 95 % de los casos sería un error de su parte, pero siempre tiene esa opción o la de aceptar solo algunas. Eso no le exime de pagar la factura al editor.
  6. Si trabaja con una editorial y le dicen que solo publicarán si acepta todas las correcciones del editor, puede optar por irse a otra editorial. A menos que haya un contrato que lo obligue, los textos son suyos y puede ir con ellos a donde quiera.
  7. Revise cualquier contrato, es más, páguele a un abogado que lo revise por usted, no vaya a ser que el editor se aproveche de sus ansias de publicar. Lo mismo va para las editoriales. Ningún texto debe estar en poder de una editorial por más de cinco años (La norma son un año para un texto en una antología o revista y dos para un libro. Concluido ese tiempo usted hace con el texto lo que le dé la gana). Revise y vuelva a revisar y no firme ningún contrato que diga que cede sus derechos a perpetuidad. (No es broma, hay editoriales que hacen eso).
  8. No incluya el nombre del editor cuando vaya a registrar su texto en el Departamento de Estado o en la Biblioteca del Congreso. No, no lo haga. La razón es muy sencilla, usted es el dueño intelectual de su obra, si incluye al editor como coautor, tiene la obligación de pagarle la mitad de lo que genere en regalías (si es que genera algo, seamos realistas). El editor es un colaborador, no un creador. El derecho de propiedad intelectual no le pertenece. Además, un editor sin escrúpulos podrían incluso impedir que se publique la obra porque él tiene poder de decisión al respecto si se le incluye como coautor.
  9. No se sienta en la obligación de siempre usar el mismo editor para todos sus libros. Supongo que no querrá ser futuro autor de un solo libro. Por eso le digo que puede usar los servicios de diferentes editores en diferentes libros. No firme nunca un contrato de exclusividad con un editor. Eso también va para las editoriales. En la realidad editorial puertorriqueña, lo normal es que un mismo autor publique con varias editoriales, incluso las segundas o terceras ediciones de un libro. Tampoco en este caso se recomienda firmar un contrato de exclusividad, máxime cuando en Puerto Rico el surgimiento y la desaparición de editoriales es bastante común.
  10. Puede usar más de un editor para un mismo texto. Procure que sea de forma consecutiva. Si después de haber realizado las correcciones propuestas, siente que su texto se beneficiaría de un par de ojos frescos, contrate otro editor. Si el primero se molesta, ya sabe que puede no volverlo a contratar. Eso sí, si va a dar crédito (véase el punto 3), que sea a los dos o tres que haya contratado.

Así que, futuros autores, sepan que los servicios de un editor son importantes, pero también que hay editores y hay editores.

Té de mimosa con torre Eiffel

Té de mimosa

Hace algún tiempo descubrí que Argo Tea tiene una versión de mimosa a base de té. Pensé que estudiando las notas del chef podría llegar a un sabor bastante cercano. Sabía que no sería idéntico, pero de que lo intentaría, lo intentaría. Tendría mi propia versión de té de mimosa.Jasmine TeaMosa Chef's Notes

El resultado está a continuación. Se trata de una versión abstemia. El té de jazmín a usarse es una mezcla de té verde y flor de jazmín, pero también se consigue una versión con té blanco.

Ingredientes

Ingredientes para el té de mimosa

  • 4 a 6 bolsas o cucharaditas de té de jazmín
  • 3 tazas de agua hirviendo
  • 2 onzas de agua carbonatada
  • Zumo de una china o naranja
  • Endulzante a gusto
  • Hielo picado

Procedimiento

  1. Hervir el agua entre 160 a 180 ºF (unos 86 ºC). Retirar del fuego.
  2. Té de jazmín en infusiónPoner las bolsas de té o las cucharaditas de hoja suelta en un infusor y deja en infusión de 1 a 2 minutos.
  3. Retira las bolsas o el infusor. Verter el té en una jarra y añadir el endulzante.
  4. Colocar en la nevera hasta que enfríe.
  5. Verter 6 oz del té en vasos con hielo picado.
  6. Extrayendo el jugo de chinaIncorporar el jugo de china.
  7. Añadir 2 oz de agua carbonatada a cada vaso.
  8. Adornar con pedazos de fresa o rodajas de china.

Si se prefiere la versión alcohólica, se puede sustituir el agua carbonatada por champaña. Nunca lo he intentado, deber saber bueno.

Té de mimosa listo para beber

Ahora que se acerca el calor, esta es una alternativa refrescante y diferente para combatirlo.

Cartel de Di lo que quieres decir 2016 donde se publicó Luto

Luto

Límite absurdo
de las fuerzas vitales
que el dolor toca.

Un estallido
violento destruye alma
y corazón.

Tiempo sombrío
triste y lúgubre es este
el del sino arduo.

Opaca angustia
Congoja que acarrea
la soledad.

Siglema publicado en Di lo que quieres decir 2016: Antología de siglemas 575. Edición de Patricia Schaefer Röder. Ediciones Scriba NYC, 2016. El libro está disponible para la venta en este enlace.