Archivo del Autor: Maite Ramos Ortiz

Acerca de Maite Ramos Ortiz

Bloguera, tuitera y profesora universitaria, no necesariamente en ese orden. Más información en .

Camp NaNoWriMo, julio 2018

Fotografía de Ginny

Fotografía de Ginny

Solo a mí se me ocurre participar en el Camp NaNoWriMo, edición de julio de 2018. La idea parecía buena cuando comencé: Aprovechar el mes para revisar varios proyectos, no solo uno como hice con el NaNoWriMo del 2017.

El año pasado reescribí Destino errante, la novela que escribí como proyecto del blog hace varios años. Pensé que aprovechar Camp NaNoWriMo para eliminarle varios capítulos y darle punto final. Sin embargo, no me nace trabajar en ella. Decidí trabajar en varios otros proyectos y no he tenido mayores problemas. Se trata de novelas que escribí después y que no me tomo tan en serio. Ese es el caso de Nada que perder, la novela que escribí la primera vez que participé en NaNoWriMo.

Portada y contraportada de Ojos llenos de arena que no trabajaré en Camp NaNoWriMo

Portada y contraportada de Ojos llenos de arena, trabajo de José Orlando Sued

Es cierto que me he puesto la presión innecesaria y casi imposible de tener los proyectos terminados cuando terminé el mes. No sé cómo me sentiré una vez comience el tratamiento. Además quiero sentir que tengo algo listo además de Ojos llenos de arena. No quiero ser autora de un solo libro.

El 31 de julio tendré terminada una novela. Son varios los proyectos en los que trabajaré, a alguno podré darle punto final.

¿Qué pasará después? Supongo que publicaré el libro. Solo me sospecho que no será Destino errante.

Por lo pronto, no sé si me metí en un lío demasiado grande cuando decidí participar en el Camp NaNoWriMo. Ahora que estoy a mitad de camino, pienso que la meta es muy ambiciosa. Revisar varios proyectos, incluyendo Destino errante, que no me nace trabajar en él, es más de lo que puedo hacer este mes.

El cangrejo

Gastos médicos por culpa del cangrejo

Fotografía de Thomas Breher

Siempre fui una persona relativamente saludable. Por eso no estaba lista cuando el cangrejo me picó. No es fácil el paso de tener una salud normal a padecer cáncer.

Cuando perdí el plan médico no parecía absurda la decisión de vivir un tiempo sin él. Por supuesto que “un tiempo” se prolongó a varios años. Por el trabajo, no cualifico para el plan de salud del gobierno (en Puerto Rico la salud no es socializada, sin embargo, hay opciones para personas de bajos recursos y, aunque mis ingresos rozan los límites de la pobreza, son demasiado altos para cualificar). Pagar un plan privado resultaba oneroso, así que fui posponiendo la decisión hasta que no se tomó.

La picadura

Mi salud fue desmejorando, fui a médicos que pagaba de mi peculio, pero no parecía nada de gravedad. Al menos, no para mí. Hasta que un día se me dificultó tanto respirar que terminé en sala de emergencias y en una hospitalización de una semana, durante la cual se me practicó una biopsia. El resultado: cáncer, en un estado bastante avanzado.

Por lo pronto, estoy bien salvo la tos que no se me quita y la delgadez extrema. Tuve anemia, pero la hemoglobina subió por lo que ya no me siento tan débil.

Me esperan muchos estudios médicos y tratamientos y continúo sin plan médico.

Mi salud

Así se llama el plan del gobierno. Hice las gestiones para solicitarlo. Al final de cuentas no estoy trabajando en estos momentos. Tuve que ir varias veces porque siempre me faltaba un documento. Lo mismo ocurrió cuando logré traspasar el umbral de la recepción, tan solo para que cuando lograra conseguir todo, mis ingresos resultaran muy altos y mis gastos médicos bajos. Ya lo dije, hasta la picadura, era más o menos saludable por lo que no gasto una millonada en medicinas.

El círculo vicioso

Tengo un diagnóstico de cáncer confirmado, pero como no he iniciado tratamiento, para efectos del gobierno, no cumplo con los requisitos mínimos para Mi Salud. Debo comenzar tratamiento, para entonces volver a solicitar. Sin embargo, necesito dinero o un plan para comenzar tratamiento. Es un círculo vicioso.

Por suerte, hay varios ángeles que velan por mí. Se hizo una colecta en mi trabajo y una campaña en Go Fund Me (no voy a poner el enlace aquí), por lo que he podido pagar los gastos hasta ahora. También he descubierto algunas ayudas. Por otra parte, he ido acompañada a todas las citas médicas. Emocionalmente esa compañía ha sido importante para mí. Tan pronto comience el tratamiento pienso solicitar el plan del gobierno otra vez.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en el círculo vicioso. No debo ser la única persona sin plan médico o la única con una enfermedad catastrófica o la única que ha intentado solicitar Mi Salud y se lo hayan negado. Y es tan fácil, tan fácil, decir qué se joda. Lo sé porque yo lo dije. Total, moriré en algún momento, ¿no? ¿Cuántos otros no lo habrán dicho? ¿Cuántos habrán sucumbido porque carecían del dinero suficiente para pagar un PET Scan o una resonancia magnética antes de comenzar tratamiento? Existen ayudas, pero son reembolsos de una parte del costo. ¿Cuántos se habrán dado por vencido?

El cangrejo

Mientras tanto mi salud relativamente normal sucumbió a la picadura del cangrejo. Ya no soy saludable. Ahora tengo que aprender a vivir con cáncer.

No estoy lista para Beryl

Letrero para Beryl con con el efecto "LED Road Sign" de PhotoFunia

No estoy lista para Beryl ni ningún otro huracán en realidad.

Primero, estoy en negación. Aunque me parece que, en este caso, puedo estarlo porque los pronósticos dicen que pasará por Puerto Rico como onda tropical. De todos modos, no, no puede pasar ningún huracán, ni siquiera lejos, en las próximas semanas.

Segundo, Beryl no es nombre digno de un huracán que se respete.

Tercero, en serio: no estoy lista. Debería estarlo desde mayo, pero no ocurrió y ahora debo bregar con un huracán interno por lo que menos necesito es uno real.

En estos momentos, estoy enfocada en comenzar tratamiento lo antes posible y en averiguar cómo se vive sin azúcar. Así que a la Beryl y a cualquier otro que se le ocurra formarse, les digo que no, que no estoy lista, que en Puerto Rico ni lo que están listos están listos. No hemos superado a María y el gobierno no sirve, así que, por favor, no pasen por aquí.

¿Cómo dar una mala noticia?

Desde el hospital con una mala noticiaLa pregunta es seria. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se le da una mala noticia a la gente que te rodea? Esa es la disyuntiva en la que me encuentro. ¿Cómo doy una mala noticia sobre mí?

Hace unas semanas estuve hospitalizada. Si por mí hubiese sido, ni a emergencias me presentaba, pero Wu Siumán se preocupó porque no podía respirar. Yo solo quería acostarme a dormir para que llegara el lunes y comenzar la última semana de clases. Sé cómo se bate el cobre. Sé que a ninguna administración le gusta que sus empleados falten, aunque sea con justificación. Y cuando una es empleada por contrato, sabe que no habrá un despido discriminatorio, sino que no se renovará el contrato para el próximo semestre.

Yo quería ir a trabajar, pero en su lugar pasé la última semana de clases hospitalizada por culpa de una pulmonía.

Sin embargo, la pulmonía resulto ser lo de menos. La posibilidad de que no me llamen a trabajar el próximo semestre también. Todo es lo de menos.

¿Cómo se da una mala noticia? Mi internista me dijo: “De esto nadie se muere”. Mi pneumólogo doró la píldora cuanto punto. Ninguno mencionó la palabra cáncer. Tuve que hacerlo yo.

Y ahora, ¿cómo le digo a la gente que me rodea? ¿Cómo les doy una mala noticia que solo me afecta a mí, pero que no deja de ser terrible? ¿Cómo le digo a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo? ¿Cómo?