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Acerca de Maite Ramos Ortiz

Bloguera, tuitera y profesora universitaria, no necesariamente en ese orden. Más información en .

SEO para principiantes

SEO en fichas por William Iven

Fotografía de William Iven

Hay algo que toda bloguera debe aprender. Es horrible. A pocas nos gusta. Sin embargo, es necesario: la optimización para los motores de búsqueda, conocida por sus siglas en ingles SEO (“search engine optimization”).

El SEO tiene el propósito de facilitar que los motores de búsqueda encuentren el blog y sus entradas con facilidad. Aun haciendo lo que se debe, es posible que el blog no logre una buena posición. Sin embargo, soy de las que opina que un poco de SEO es mejor que nada porque sin él, es como si el blog no existiera.

Uno de los detalles del SEO es que las empresas que dominan los motores de búsquedas, Google, Bing, Yahoo, cambian los requisitos de un día para otro y es por eso que es importante tratar de mantenerse pendiente a cualquier cambio al respecto. A veces ocurre que lo que hace tres años se aconsejaba, hoy es un pecado mortal que afectará el “ranking” del blog.

Otro detalle es que ninguna entrada tendrá una optimización perfecta. Siempre algo quedará mal o será imposible porque afecta lo que se quiera hacer. No es necesario obsesionarse con los detalles.

Algunos consejos para mejorar el SEO de las entradas del blog

  1. Escoger una palabra o frase clave para la entrada. Esta debe aparecer en el título, el contenido (varias veces, pero no en exceso), la descripción y el URL. Contrario a lo que se recomendaba hace par de años, no se valen las variantes.
  2. Crear un buen título para la entrada. Es preferible uno que sea específico y que deje claro de qué trata la entrada, a uno ambiguo. Se recomienda una longitud de entre 60 a 120 caracteres.
  3. Escribir una buena entrada. El contenido es importante. No debe estar llena de errores ortográficos. Tampoco es necesario que sea extremadamente extensa, pero tampoco demasiado breve. Entre 300 a 500 palabras está bien. Detalles que ayudan:
    • Que la palabra clave se repita al menos en la introducción y en la conclusión.
    • Que haya enlaces a otras entradas del blog y a contenido fuera del mismo. No es necesario llenar la entrada de enlaces.
    • Que incluya al menos una imagen en la que la palabra clave aparezca en el texto alternativo (“alt text”). Nota: Las imágenes también se optimizan para los motores de búsqueda.
    • Que haya subtítulos en formato Título 2 o H2. Es ideal que uno de ellos contenga la palabra clave.
    • Qué los párrafos no sean extensos ni consistan en muchas oraciones.
  4. Trabajar en lo metadatos. Se trata de ciertos detalles que quienes lean no necesariamente verán. Algunos elementos de los metadatos que se deben considerar son:
    • La palabra clave.
    • Una descripción o resumen que incluya la palabra clave.
    • Las categorías que funcionen para presentar los temas que se trabajan con frecuencia en el blog.
    • Las etiquetas que son más específicas que las categorías y funcionan como palabras claves que se usan con frecuencia.

Un consejo para quienes, como yo, usan WordPress.org. La aplicación Yoast ayuda con la optimización, al dejarte saber qué necesita completarse y qué necesita mejoras. De todos modos, hay ocasiones en las que no se podrá cumplir con todo, y eso está bien. La perfección es imposible.

Por último, para mejorar la SEO es importante publicar con frecuencia, pero trataré este tema en una próxima entrada.

Optimizar una entrada para que los motores de búsqueda la encuentren parece fácil, pero cuando se debe hacer los mismo para cada entrada, cada imagen y el blog en su totalidad, sin repetir las palabras claves, puede convertirse en una pesadilla. Además, como ya dije, los requisitos para el SEO pueden cambiar de un año a otro. Por eso, lo encuentro horrible y no me gusta. Sin embargo, reconozco que un poco de optimización es preferible a ninguna.

Atomizador para telas en fondo negro

Atomizador para telas

Cuando uno de los miembros de un matrimonio no trabaja, hay que ahorrar. Una manera es aprovechar lo que ya hay en la casa para preparar productos de uso frecuente. Es así como llegué al atomizador para telas.

Aceites para quemar para el atomizador

En la red hay muchas recetas, pero para esta prefiero la más sencilla, por lo que los ingredientes son los siguientes:

  • Aceite con olor
  • Una medida de vinagre
  • Dos medidas de agua

El envase debe tener su propio atomizador. Recomiendo una botella reciclada. Antes de usarla es preciso lavarla bien para eliminar todo el producto anterior del interior y, sobre todo, del tubo del atomizador.

En cuanto al aceite, utilizo tanto el de aroma natural o artificial; el diseñado para usarse en la piel o no. Para mí, lo importante es que con unas pocas gotas huela bien. Puedo utilizar un solo olor como el de lavanda o rosa, o una mezcla como la de limón y menta.

Aceite esenciales para el atomizador

El vinagre que utilizo es el blanco. Lo he intentado con vinagre de manzana y otras variedades, pero el resultado es demasiado fuerte. Con el vinagre blanco no me preocupo por el olor porque se disipará a los pocos segundos de rociarlo.

Las medidas para el vinagre y el agua dependerán del tamaño del envase que se utilizará. Comienzo con una proporción de 1:2, de vinagre y agua. Si es necesario añadir más líquido para llenar el envase, añado más agua, no vinagre.

Una vez tenga el envase con la cantidad de líquido preciso es que añado las gotas del aceite. Comienzo echando unas pocas, máximo cinco. Si es necesario añado más hasta llegar al olor deseado. No debe ser más oloroso que el vinagre. Al rociar, el olor de vinagre desaparece y queda el del aceite.

Atomizador para telas en fondo azul

Cuando estoy satisfecha con el resultado, lo dejo reposar por veinticuatro horas antes de rociar sobre telas, muebles de tela o los asientos del carro, sin inundarlos. No usar en cuero o vinil.

Preparar un atomizador para telas es fácil y ayuda a la economía familiar al utilizar ingredientes que ya se poseen o que no cuestan mucho.

Descarga posmariana

Descarga  posmariana, publicada en esta antología

INICIO DE DESCARGA: Llevo 80 días sin electricidad y tengo derecho a quejarme de este gobierno de mierda que no sabe hacer su trabajo y se pasa velando güira para sacar ventaja política. Mi salud mental está controlada de puro milagro, aun cuando en este proceso perdí a mis dos psicólogas, pero la falta de luz y la amenaza del SAD siguen ahí. Sin embargo, mi salud respiratoria es un asco gracias a las plantas eléctricas y el hongo. No puedo usar un purificador de aire para respirar mejor. Encima un vecino cabrón prende un show de luces de Navidad todas las noches. Me alegra que tenga electricidad, pero es un golpe en la cara para los que llevamos 80 días sin podernos dar una ducha caliente, o conservar los productos en la nevera, o usar la aspiradora, o la Internet, o ver una película sin que se apague a mitad porque se agotó la batería… Estoy harta de vivir sin electricidad. FIN DE LA DESCARGA.

Descarga posmariana, publicada originalmente en Facebook el 9 de diciembre de 2017 y reproducida en la antología Crónicas de María: Voces para la historia. Edición de María D. Zamparelli, Rosa Margarita Hernández y Luz Ivette Rivera. Trabalis Editores, 2016. El libro está disponible para la venta en el siguiente enlace de afiliado.

La novela no ha muerto

Continúo con las encuestas no científicas para satisfacer alguna curiosidad. Esta vez le tocó el turno a la novela que, según los resultados, no ha muerto.

¿Es cierto que la novela ha muerto?

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, September 26, 2018

Cuando se usa la frase “la novela ha muerto”, en realidad se refiere a la novela extensa, esa decimonónica cuya lectura podía tomar una eternidad, que era extremadamente minuciosa y morosa porque podía darse el lujo de ser así debido a que sus lectores contaban con el tiempo de ocio necesario para tamaña empresa.

Una novela corta policial que no ha muerto

Novela corta policial

Estamos hablando de mujeres de las clases media-alta y alta y hombres que no necesitan trabajar. En otras palabras, burguesas y nobles. La demografía de lectores cambió en el siglo XX, dado que las burguesas entraron a la fuerza laboral y muchos nobles también. Además, surgieron el cine y la televisión para hacerle competencia al texto escrito. A la larga, la novela extensa se sustituyó por la corta que, para los más puristas, carece del valor de la otra.

Una novela algo extensa que no ha muerto

Novela algo extensa

Por supuesto que todo esto se ha simplificado más de lo que he hecho yo aquí y hay quienes incluso vaticinan un futuro sin narraciones porque supuestamente nadie lee. Sin embargo, el 91 % de los que contestaron la encuesta no están de acuerdo. Para ellos, la novela no ha muerto.

Esto me lleva a una segunda encuesta. Pregunté qué formato se prefiere para leer un libro y el 88 % escogió el papel.

¿Cuál es el mejor formato para un libro?

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Sunday, September 30, 2018

Soy consciente de que hay toda una cultura snob alrededor del libro en papel. Aun así, me sorprende que el porciento de los que lo prefieran sea tan alto. Quizás es que todavía hay una resistencia a aceptar el formato electrónico. He sido testigo de comentarios cuya premisa es que leer en otro formato que no sea el papel es no leer.

La trilogía china-puertorriqueña

Las novelas que forman, sin proponérselo, la trilogía china-puertorriqueña

Esto me regresa al tema de la novela. Las novelas cortas que forman una serie y que se venden en formato electrónico son muy populares. Quienes las leen no solo están leyendo de verdad, sino que mantienen viva a la novela. Es decir, la novela no ha muerto y es poco probable que lo haga en un futuro cercano y, de paso, se puede leer en cualquier formato.

No me extrañaría que la novela siga transformándose para asegurar su existencia y espero que en el futuro esta lucha entre leer en papel o en formato electrónico desaparezca.

Cartel de portavasos clásicos

Portavasos clásicos

Después de terminar la manta Picos y valles quise hacer un proyecto más pequeño. Este terminó siendo el tejer portavasos clásicos.

Originalmente quería tejer un tapete que se llama Triángulos en simetría. El tapete quedó tan feo que lo destejí tan pronto lo terminé.

Proceso de triángulos en simetría

Mientras tejía ya se notaba que no funcionaría

Necesitaba con urgencia otro proyecto en lo que decidía cuál sería la próxima manta que tejería. Así llegaron a mi vida los portavasos clásicos.

Hacía tiempo que había visto varios patrones para portavasos y deseaba tejer algunos. Me decidí por la versión de Janette en The Green Dragonfly. Me parecieron los más fáciles de hacer y los más elegantes.

Cuatro portavasos clásicosHacía algún tiempo había comprado dos madejas de hilo en el tono Oasis de Peaches & Creme y me parecieron perfectas para lograr un resultado tanto rústico como elegante. Al final, logré tejer ocho portavasos, aunque con cuatro hubiera sido suficiente.

El proyecto resultó mucho mejor que el anterior, el tapete, y no me vi en la obligación de destejer nada. Ahora pienso que serán un bonito regalo, aunque no sepa quiénes serán las personas agraciadas.

Grupo de portavasos clásicos