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Acerca de Maite Ramos Ortiz

Bloguera, tuitera y profesora universitaria, no necesariamente en ese orden. Más información en .

No es que sea antipática… Una confesión

No lo puedo negar, soy antipática. No es que quiera serlo; es que carezco de destrezas sociales y, salvo situaciones en las que me sienta muy cómoda, por lo general, evito cualquier interacción social fuera de lo acostumbrado. Pero hay algo que me gustaría dejar claro: Hay dos razones adicionales por las que aparento ser antipática.

No soy antipática, bueno, sí, pero no

Heme ahí sin saludar a nadie

Primera: No veo bien

Los espejuelos podrán ser nuevos y aun así no veo bien. Me ha ocurrido que se me paran al lado personas a las que conozco y no las reconozco. En un caso como este, no es que quiera ser antipática es que no veo nada.

Segunda: No sé si la persona quiere que la salude

Este es uno de los aspectos de la interacción social que menos entiendo. De hecho, ya había hablado sobre el tema con anterioridad, Conozco alguien porque nos presentaron, lo tengo de frente, lo reconozco, lo saludo y me vira la cara o se hace el desentendido.

Desde que entré a la universidad, he pasado por esta situación una y otra y otra vez. Con compañeros estudiantes, profesores fuera del salón de clases, compañeros de trabajo, el repostero de la panadería de la esquina, antiguos estudiantes, conocidos y la lista continúa. Desconozco cuál es la norma social que rige este tipo de interacciones y, en demasiadas ocasiones, la he roto al saludar a quien no quería reconocer mi presencia (tan solo para que en otro momento aleatorio me salude como si fuéramos íntimos).

He optado por la solución que más se acerca a mi personalidad. No saludo. A menos que reconozca a la persona y esté 100 % segura de que me devolverá el saludo, no la voy a saludar. No pido que se siente a hablar conmigo o que me abrace, solo pretendo una interacción tipo “Hola-Hola”, “Buenos días-Buenos días” o un movimiento de cabeza. Ya. Entiendo que eso es un saludo. Eso es todo. Pero la experiencia me ha llevado a ni siquiera intentarlo.

Así que sí, soy antipática porque el mundo me hizo así. Salúdenme si quieren y si no, siéntanse en la libertad de actuar como si no existiera.

Ficha de la novela The Forgotten Girls

The Forgotten Girls, de Sara Blaedel

Si tengo la oportunidad de leer un libro de una literatura nacional de la que no he leído mucho o nada, me lanzo a la aventura. Esa es la razón por la que leí la novela The Forgotten Girls, de Sara Blaedel.

Al terminar la lectura, quedé con la impresión de que la sociedad danesa es extremadamente sexista. Y tengo varios ejemplos para probar mi punto

  • Lo primero que me llamó la atención fue el tratamiento a la mujer por su nombre. Me refiero a que a la detective Louise Rick, la protagonista, la tratan siempre de Louise. Ese no es el caso de los personajes varones como Eik Nordstrøm o Ragner Rønholt a quienes los demás personajes tienden a tratar por sus apellidos. En español, eso es bastante común: llamar por nombre a mujeres, incluso si están en posiciones de poder, y por los apellidos a los varones. En otras palabras, el tratamiento de respeto se reserva al varón.

    Mujer policía en Dinamarca

    Fotografía de Gil Megidish, a través Wikimedia Commons

  • Otro elemento que nunca entendí es la insistencia de que una mujer no puede vivir sin un hombre. Louise Rick es detective y se presenta, en un principio, como una mujer independiente. No dura mucho esa pose. De buenas a primeras, todas sus preocupaciones giran en torno a su novio muerto, a su ex y a su subordinado con quien mantiene una relación sexual, aun cuando se trata de un personaje desagradable. Por la descripción, me imaginé a una persona que huele mal, viste peor y cuya personalidad es insufrible. De otra parte, eran demasiadas las veces en que su rol era el de doncella en apuros, rescatada por un caballero en caballo blanco.
  • Por otro lado, se me quitaron las ganas de vivir en Dinamarca. Según lo leído, la policía allí no está apropiadamente entrenada en nada; ni en técnicas básicas de investigación ni en defensa personal. Puedo entender que a una mujer policía la tome por sorpresa si la agarran por la espalda para atacarla sexualmente, pero que no tenga ninguna reacción, nada de “voy a utilizar la técnica tal que me enseñaron en la academia para someter a sujeto más grande que yo. No se la voy a hacer fácil” ni el “menos mal que me ejercito tres veces a la semana y tomo clases de artes marciales otras tres. Esto es pan comido para mí”. No. Ella se deja y si no es por Eik Nordstrøm se hubiera consumado el acto. Otro ejemplo del caballero que recata a la doncella en apuros porque ella es incapaz de hacerlo sola.
  • Por último, la forma en que se presentan las enfermedades mentales es horrible. No me refiero tan solo a la olvidadas del título, olvidadas precisamente por eso, sino cómo el criminal resultó padecer de una enfermedad mental –pésimamente tratada por su hermana, una especialista en el campo de la siquiatría–, sino que al final de la novela, Louise Rick es referida a tratamiento sicológico y ella, en su regreso al estado de mujer independiente, destruye el referido. Si hay alguien en esta novela que necesita tratamiento siquiátrico es ella, pero ni siquiera piensa en el bienestar de su hijo de crianza.

Debo señalar que la lectura se complica debido a que la novela forma parte de dos series distintas: es el número 7 de la serie “Louise Rick” y el primero de “Missing Persons”. Esto significa que hay subtramas que surgen de momento o que quedan inconclusas. Como no se trata siquiera de una buena novela policial, no me interesa leer ninguna de las otras entregas de las series, así que nunca sabré qué pasó o qué pasará.

The Forgotten Girls, de Sara Blaedel, mató irremediablemente cualquier disposición que tuviera de emigrar a Dinamarca. Me dejó una mala impresión de su cuerpo policiaco.

Logo del reto de lectura de 2017

Vegetales salteados

Hace tiempo que no publico una aventura culinaria. Hay razones de sobra para dicha negligencia. Sin embargo, preparé una hace tanto que creo que estoy hablando de años y que, en estos últimos días, he preparado con frecuencia . La receta de vegetales salteados es muy versátil porque, no importa la mezcla de verduras y vegetales que se use, siempre queda bien.

La versión que hago es producto de la improvisación, es decir, cada vez que la preparo, busco lo que tenga en la alacena y lo mezclo con aceite de oliva, ajo, hierbas varias y sal y pimienta. Esta es la razón por la que no doy cantidades exactas en la lista de ingredientes. Preparo mis vegetales salteados al ojo.

Ingredientes

Ingredientes de los vegetales salteados

Procedimiento

  • Calentar la sartén. Añadir unas dos cucharadas de aceite de oliva.
  • Añadir los dientes de ajo y la cebolla. Mover los vegetales constantemente con una cucharada de madera.
  • Añadir la zanahoria cuando la mayor parte de la cebolla esté traslúcida. Continuar moviendo.
  • Añadir los pimientos y las setas sin dejar de mover los vegetales.
  • Añadir la yuca. Seguir moviendo.
  • Añadir la mezcla de hierbas y salpimentar a gusto.
  • Servir de inmediato o guardar para comer más adelante.

Vegetales salteados listos para comer

Hay varias recomendaciones para preparar esta receta con éxito. En primer lugar, el tener picados y listos los ingredientes antes de calentar la sartén facilita el trabajo. Una vez esté caliente, no se debe detener el proceso o los vegetales pierden su textura crujiente. Segundo, si se utiliza algún tubérculo como papa, yuca, yautía, no debe estar crudo porque no cuece en el proceso de salteado. Lo mismo ocurre con el plátano. Tercero, se puede usar cualquier hierba por sí misma (fresca o seca) o la mezcla que se desee. Hay que tener en cuenta que se usa menos cantidad si está seca. Por último, los vegetales se pueden comer tanto calientes como tibios o frío, así como constituir una comida completa o la guarnición de un plato.

En estos tiempos de crisis, cuando no siempre el presupuesto alcanza para ingredientes costosos, una receta como esta puede convertir cualquier plato en gourmet. También funciona si lo que se necesita es un plato fácil de hacer.

Los jefes Los cachorros

Los jefes. Los cachorros, de Mario Vargas Llosa

Todo lo que ocurre a mi alrededor no ha impedido que continúe con el reto mensual de lecturas. Sí ha impedido que publique las reseñas cuando corresponde. Antes de que termine el mes de mayo, creo conveniente publicar la de abril. Como correspondía a un libro de un autor ganador del Premio Nobel, seleccioné Los jefes. Los cachorros, de Mario Vargas Llosa.

Este pequeño libro está compuesto de dos: Los jefes, una colección de seis relatos, y Los cachorros, una novela corta.

Los jefes se publicó primero en 1959. La calidad de sus textos es variable, aunque no se puede decir que son malos. En ellos se vislumbra al futuro autor de La ciudad y los perros. Hay temas y preocupaciones que luego se explorarán más detenidamente en la novela como los ritos de paso, la búsqueda de la masculinidad a través de la violencia y la mujer como objeto, entre otros.

La novela corta Los cachorros es de 1967 y, en ella, Vargas Llosa continúa explorando ciertos temas que aparecen en La ciudad y los perros, pero de manera más madura a como se tratan en Los jefes. Esto nos permite ser testigos de la evolución como escritor del Nobel peruano. No quiere decir esto que Los cachorros supere la novela, sino que durante la década del 60 Vargas Llosa practicó su oficio de escritor con esmero.

De esta forma, Los jefes. Los cachorros es una manera de tener un encuentro con la buena literatura.

Para el mes de mayo, corresponde leer una biografía o un libro epistolar. Por suerte, hace años, IM me regaló una biografía y esa es la que estoy leyendo.

 

Docentes sin plaza: Mitos y realidades

A raíz de la huelga de la UPR, versión 2017, ha surgido información errónea relacionada con los profesores universitarios. Por desconocimiento, se ha colocado en la misma bolsa a los profesores con permanencia con los docentes sin plaza, también conocidos como adjuntos, cuando nuestras realidades son distintas.

A continuación, me gustaría aclarar algunos mitos:

Todos los docentes son iguales

Falso. En el sistema de la UPR, hay cuatro rangos con sus particularidades:

  • Instructor/a: Posee un grado de maestría y, por lo general, se encuentra en proceso de completar un doctorado. No posee plaza. El trabajo se convierte en parte de la formación del futuro doctor.
  • Catedrático/a Auxiliar: Posee un doctorado y se le contrata por ser especialista en el tema a enseñar. Tampoco posee plaza.
  • Catedrático/a Asociado/a: Por lo general, posee un doctorado, así como una plaza. Para pasar al próximo rango, debe cumplir con una serie de requisitos.
  • Catedrático/a: Por lo general, posee un doctorado, su plaza es permanente y es intocable.

Como los docentes con plaza ganan mucho dinero, los adjuntos también

Falso. La escala salarial de los cuatro rangos es distinta. El catedrático gana suficiente para vivir holgadamente; el más bajo en rango, el instructor, apenas logra sobrevivir. Hay que aclarar que aun cuando el sueldo de cada rango es diferente, las responsabilidades son idénticas.

Los docentes sin plaza no están tan preparados como los que sí tienen plaza

Teatro Frade de la UPR en Cayey

El teatro Ramón Frade de la UPR en Cayey

Falso. Un catedrático, un catedrático asociado y un catedrático auxiliar poseen el mismo título. La diferencia podría reducirse a años de experiencia. Sin embargo, hay catedráticos asociados que lograron la plaza tan pronto obtuvieron su grado y catedráticos auxiliares que llevan décadas, enseñando por contrato, después de obtener el doctorado. A la hora de la verdad, la de las responsabilidades: preparar la clase, impartirla y evaluar a los estudiantes, el trabajo es el mismo.

 

Entonces, si un docente no tiene plaza es por su culpa, no es suficientemente bueno

Falso. Son muchas las razones por las que un adjunto no se convierte en catedrático asociado. Un motivo es la congelación de plazas que durante casi una década se ha practicado en la UPR. Pero también, la cantidad de publicaciones, las presentaciones, las actividades de desarrollo profesional, el estar en el lugar apropiado en el momento oportuno, las conexiones, el haber nacido de pie, con buena estrella o con duende, la alineación de los planetas, la disposición de sacrificar un virgen… Son tantas las variables que aspectos como el talento, el compromiso, el conocimiento o la experiencia son solo parte de una larga lista de requisitos, máxime cuando es raro que se abra una plaza y hay que competir por ella.

Eso significa que los docentes sin plaza a tiempo completo y a tiempo parcial enfrentan los mismos problemas

Falso. El contrato de los docentes sin plaza a tiempo completo tiene una duración de 10 meses por lo que reciben ingreso durante las vacaciones navideñas y, en algunos recintos, seguro médico durante 9 meses. El sueldo no es elevado, pero, bien administrado, permite cubrir las necesidades básicas, rogando que no ocurra una emergencia (y siempre ocurre una).

La mascota de la UPR en Humacao

La mascota de la UPR en Humacao

El contrato de los docentes a tiempo parcial es de cinco meses, sin seguro médico y sin vacaciones navideñas pagas. Como el sueldo promedio para estos adjuntos es de $12 000 anuales, muchos se ven obligados a enseñar en otros recintos de la UPR o en una o varias instituciones privadas o en algún otro trabajo no relacionado con la enseñanza.

El problema que ambos comparten es la inestabilidad laboral, debido a que, terminado mayo, ninguno de los dos, a tiempo completo o a tiempo parcial, sabe si tendrá trabajo el año académico siguiente y que durante los meses de verano deberá acogerse al desempleo o buscar otras fuentes de ingreso. La situación de los parciales es más inestable, dado que su contrato es semestral por lo que tampoco saben si tendrán trabajo cuando empiece el semestre de enero. Ambos también comparten un proceso de evaluación intenso.

Pero por lo menos tienen apoyo de la institución para sus proyectos

Falso. Aunque esta situación varía de recinto en recinto y hasta de departamento en departamento, por regla general, los adjuntos no reciben apoyo institucional para sus proyectos de investigación o creación, para la participación en congresos y conferencias o para tomar seminarios o talleres. Como no son empleados permanentes de la universidad, también se les dificulta solicitar becas y ayudas a fundaciones y organismos externos. Es decir, el costo de cualquier investigación, creación, participación en congreso en o fuera de Puerto Rico, seminario o taller de mejoramiento profesional fuera del recinto para el que trabaja sale del bolsillo del profesor adjunto. A pesar de que no es obligatorio, se espera que los adjuntos investiguen, publiquen, presenten en congresos, etc.

Aún no sé de qué se quejan

  1. La situación laboral es abusiva, en particular, la incertidumbre de no saber si se tiene trabajo el semestre próximo. También, es estresante el proceso de evaluación que, en algunos casos, es punitivo. Por otra parte, una buena evaluación no garantiza trabajo el semestre o año próximos.
  2. La libertad de cátedra, fundamento imprescindible de la educación universitaria, se afecta por el proceso de evaluación y el constante escrutinio al que se ven sometido los adjuntos por parte de algunos miembros de la facultad permanente.
  3. Ir de universidad en universidad con culturas distintas, a impartir clases diferentes, repartidas en horarios a lo largo del día, en algunos casos, durante seis días a la semana altera los patrones alimentarios y de sueño, afecta la salud en general y eleva los niveles de estrés y ansiedad. Estas situaciones se agudizan cuando se carece de seguro médico o de tiempo para visitar un médico.
  4. Investigar, publicar o crear es cuesta arriba cuando el tiempo se dedica a preparar muchas clases distintas, corregir trabajos de cada una y cumplir con trabajos en comités en los que participan los adjuntos porque no hay suficientes docentes con plaza para cubrir todas las vacantes.
  5. Muchos adjuntos descubren qué clases enseñarán uno o dos días antes de comenzar las clases, lo que dificulta preparar las mismas. Y si el adjunto es parcial debe realizar malabarismo para conciliar las propuestas de las instituciones en las que acostumbra trabajar, por lo que no todos los semestres enseña la misma cantidad de créditos, lo que implica que la remuneración varía de semestre a semestre.

coordinadora docentes sin plazaLos docentes sin plaza del sistema de la UPR amamos nuestro trabajo. Por eso continuamos a pesar de las condiciones adversas. Estas no podrán continuar así de manera indefinida. Esa es la razón por la que se ha formado la Coordinadora Nacional de Docentes sin Plaza (CoNaD) que coordina un pleno para el próximo viernes, 26.

No sabemos cuántos de nosotros regresarán a trabajar el semestre próximo y bajo qué condiciones. Tampoco cuántos seremos víctimas de represalias ya sea por apoyar la huelga de los estudiantes o por los reclamos de la CoNaD, pero es justo dar la lucha para mejorar las condiciones de los que se queden.