Academichic

A pesar de lo terrible que ha sido el 2010, no quiero terminarlo sin hacer algún comentario acerca de un acontecimiento bueno que me haya ocurrido durante el año. Me gustaría hablar de Atlanta donde conocí a Anna, a Andrus y a Nadia y compartí con el glorioso Tito y otro montón de gente linda. En su lugar, hablaré de otro aspecto, quizás menos divertido, pero que también ha marcado mi año.

Un buen día, me encontraba navegando por la red como si cualquier cosa y tropecé con un blog muy interesante. Se trata de Academichic, una bitácora dedicada a la moda, que no tendría nada de extraordinario de no ser porque me toca muy de cerca.

El blog es el producto de cuatro estudiantes doctorales que además son feministas y que luchan contra el predominio del poliéster entre la facultad universitaria. Día a día tratan de demostrar cómo vestir a la moda y lograr un estilo chic para dar clases y asistir a conferencias o entrevistas de trabajo. De vez en cuando, presentan retos, concursos y hasta han llevado a cabo un simposio virtual.

Yo nunca he estado muy pendiente a la moda, lo que automáticamente me convierte en poco chic y víctima del poliéster. Hasta que comencé a dar clases, mi estilo era más el producto de la estrechez económica que de la conciencia por la moda.

Cuando empecé a enseñar caí en lo que podríamos llamar el mal de los uniformes. Sin proponérmelo, desarrollé un uniforme que consiste en una blusa tipo camiseta de un color sólido, un pantalón de vestir de color oscuro y los mismos zuecos negros. Este conjunto sirve de base para un juego de collar y pantallas en un color que hiciera contraste. Rara vez uso pulseras y correas; de vez en cuando, un sombrero; y siempre, la misma cartera y el aro de matrimonio.

Vestirme era fácil. Como muestra, aquí les dejo un editor para que se entretengan vistiéndome con facsímiles de las pocas cosas que acostumbro a usar: [ENLACE RETIRADO]

El resultado, cualquiera que sea, era mi estilo en el que lo más atrevido consistía en el contraste entre la joyería y la blusa. Sin embargo, descubrí a Academichic. Me di cuenta de que mi uniforme, más que ser un estilo, se había convertido en una trampa de poliéster y, lo peor, con una cantidad casi obscena de zapatos, gracias a mi complejo de Imelda, siempre usaba el mismo par.

¿Qué hacer, entonces? Al final de cuentas me importa poco la moda y no voy a empezar a ser fashionista a estas alturas de mi vida. Pero tampoco quiero convertirme en la profesora que todos reconozcan fácilmente por su forma de vestir.

Para este semestre que, en realidad, aún no ha terminado, decidí establecerme una meta fácil de cumplir. O, por lo menos, así me lo parece. Primero, me propuse usar todos y cada unos de mis pares de zapatos. Y, segundo, variar un poco la ropa y usar más faldas, pulseras, y telas con diseños.

La primera meta no la llegué a cumplir a cabalidad porque me faltaron tres pares, pero ya tendré tiempo de usarlos. La segunda creo que sí la cumplí… en cierto modo. Varié un poco y fui más osada, aunque ya para mediados de noviembre regresaba de vez en cuando al uniforme.

En resumidas cuentas, el 2010 me dejó Academichic y un intento de ser más consciente del estilo. En términos generales, me parece positivo, ya que siento que estoy recuperando mi guardarropa y que no tengo que comprar nada nuevo porque ya lo tengo todo.

Excepto un nuevo par de zuecos…

Un zueco, al estilo Academichic
Uno de muestra. ¿No es una monada?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *