La historia de Ivelisse

Una posible Ivelisse | Fotografía de Jose Antonio Alba
Una Ivelisse a la búsqueda de climas más cálidos | Fotografía de José Antonio Alba

La historia de Ivelisse es típica: Una joven, llegada del campo, conoce a un hombre guapísimo y casado. Ya saben lo demás, ¿verdad?

¿Habrá considerado Ivelisse la posibilidad de que él se divorciase? ¿Se lo habrá prometido él? Quién sabe.

Como suele ocurrir en estos casos (dije que la historia era típica), Ivelisse se embarazó. Sola. Porque le dijo al hombre guapo y este identificó a otra persona como el donante del espermatozoide. ¿Ven? Nada extraordinario.

¿Consideró Ivelisse un aborto? Hubiera sido la decisión más sabia, pero me imagino que pesaron en ella caducas consideraciones religiosas de las que nunca logró desprenderse.

La historia se complica cuando el embarazo resultó de alto riesgo. Como el donante verdadero seguía en negación, ella partió hacia extraña nación, a una ciudad de vientos. Allá tendría el bebé.

Una madrugada de primavera, Ivelisse dio a luz a una cosa diminuta, arrugada y negra que tuvo que dejar en el hospital en una incubadora porque sus pulmones no se habían terminado de desarrollar in utero.

Día a día, iba Ivelisse a visitar a su hija. Logró sacarla y le dijeron que la pobre sería casi pigmea y no lograría mucho en la vida porque también sería retrasada (vocabulario de la época). Eso último lo podemos discutir hasta la saciedad, pero lo otro no se cumplió. Por lo menos no mucho.

Eventualmente, hubo que buscar climas más cálidos porque los pulmones de la niña no eran los más saludables. Es así como Ivelisse regresa a Puerto Rico.

Esta parte de la historia podría resultar confusa. No lo es. El donante, ¿recuerdan?, el hombre guapo y casado, decidió demandar para que la niña tuviera su apellido. Se le parecía mucho y no pudo seguir negándola. Como la ley establecía que todo niño debía tener un padre, el juez accedió a la petición, pero añadió responsabilidades económicas que el donante hizo lo posible por no cumplir y detuvo cuando la niña cumplió 18 años. Insisto: esta historia es típica.

¿Qué pasó con Ivelisse? Cometió el mismo error dos veces más, enseñándoles a sus hijas, de paso, que los chicos lindos no valen la pena, lección que tardarían en aprender.

El día que Ivelisse murió, estaba satisfecha. Había logrado echar pa’lante a sus tres hijas, a las cuales nunca llamó bendiciones y las dos más comemierdas se lo agradecieron. Sus hijas podían valerse por sí mismas.

Lo que jamás imaginó fue que, después de que fuera ceniza echada al viento, sus hijas la necesitarían más que nunca, sobre todo, esa cosa diminuta, arrugada y negra, que no resultó pigmea o retrasada, y con la que inició la maternidad.

Una mariposa para las mariposas

Ahora que no estoy trabajando han surgido oportunidades a las que antes me hubiera tenido que negar. Por ejemplo, fui facilitadora en la discusión de un par de novelas de Julia Álvarez para el NEA Big Read de la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo.

Las mariposas

Libros de Julia Álvarez

Las novelas seleccionadas fueron En el tiempo de las mariposas (traducción de Rolando Costa Picazo y Antonio Alfau. Plume, 2005) para estudiantes de escuela superior y Antes de ser libres (traducción de Liliana Valenzuela. Ember, 2018) para la escuela intermedia.

Mi función consistía en dirigir la discusión en grupos de estudiantes seleccionados en cada escuela y un club de lectura de una biblioteca municipal. La experiencia fue insuperable. No solo los participantes habían leído el texto, sino que se habían empapado del contexto histórico. Por otro lado, en algunos grupos la discusión se enriqueció con estudiantes dominicanos o sus descendientes.

En la discusión de En el tiempo de las mariposas
De vuelta al salón de clases

De la experiencia, también me llevo el volver al salón de clases, así sea por una hora. Insisto en lo mucho que me gusta el salón de clases.

La mariposa que faltaba

En honor a las hermanas Mirabal, decidí llevar un accesorio en la forma de una mariposa para cada encuentro. Ya tenía un collar, dos prendedores y un traje con diseños de mariposas diminutas. Me faltaba algo para la última sesión y decidí hacerlo yo misma.

Eché mano de mis conocimientos en bordado en punto de cruz. Seleccioné un patrón del confiable libro 500 Flower & Animal Designs, de Julie Hasler (David & Charles, 1996). Bordé una de las mariposas que aparecen en la página 82 en unos colores bastante parecidos a los sugeridos. Al terminar, convertí la labor en un prendedor.

Una mariposa para las mariposas

Una de las satisfacciones más grandes fue descubrir que los estudiantes de nivel intermedio se interesaron en leer la novela de superior. En Antes de ser libres la referencia a las hermanas Mirabal ocurre al principio, pero el descubrimiento de unos sucesos históricos que les conciernen fue suficiente para que estos jóvenes lectores se interesaran en leer un libro más complejo.

Con esto se logró el propósito del NEA Big Read y yo tengo una mariposa.

Actividad de clausura del NEA Big Read
En la actividad de clausura del NEA Big Read en la Universidad Ana G. Méndez, recinto de Gurabo

En mi cumpleaños

Bizcocho para mi cumpleaños

En par de días será mi cumpleaños. Debo confesar que hubo un momento en que pensé que no llegaría. Me alegra saber que estoy aquí para celebrar un año más.

La crisis

No hace mucho pasé por una crisis terrible. Hubo que cambiar el tratamiento por una versión más fuerte y el periodo de transición fue difícil. La ansiedad se apoderó de mí. La somaticé, por lo que, entre otras cosas, se me dificultaba el dormir.

Mentalmente me había desahuciado. Llegué a discutir con Wu Siumán instrucciones para cuando muriera. Me di cuenta de la importancia de un testamento. He sido negligente al no preparar uno. Ahora tengo una extensión de vida para remediar dicha situación.

Ahora celebraré un cumpleaños más gracias a la quimioterapia.

Mi cumpleaños

No le he dicho a nadie, pero desde que me diagnosticaron el cáncer siento que cada día que vivo es tiempo prestado. No me engaño con el cuento de que la quimioterapia me matará antes de tiempo. Ya yo estoy muerta. Cada día consciente es un regalo.

Y salvo el periodo de crisis, la vida me ha dado oportunidades que antes me negó. He presentado mi libro Ojos llenos de arena en librerías y universidades; me publicaron un artículo académico y pronto publicarán otro; dicté mi primera conferencia a estudiantes de escuela superior; fui facilitadora en el NEA Big Read; impartí un par de talleres de Escritura Creativa a estudiantes de escuela; gané un tercer lugar en certamen de poesía; me publicaron un poema en una revista digital; he redactado dos prólogos para libros, y presenté ponencias en dos encuentros académicos.

Conversatorio moderado por Juan Carlos Fret-Alvira (Prof. Quiñones).Fotografías de Arlene Bermúdez Loiz, Pablo Alexis Santos, Juan Carlos Fret- Alvira, Dalia Stella González y Heity A. Fonseca

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Saturday, October 20, 2018
La presentación en la UPR en Cayey, una de las más importantes

Cumplir con todo no fue fácil, pero hubiera sido imposible de haber continuado trabajando. Sigo con problemas de memoria y concentración, pero la satisfacción de lograr el cometido puede más.

Comienza otro año con nuevos retos

Celebrando mi cumpleaños.

Lo primero es que ahora me debo cuidar más. La mascarilla se ha convertido en mi compañera constante. También debo ser más comedida en cuanto a las salidas.

Sin embargo, todavía puedo producir par de artículos más, todavía puedo participar en certámenes literarios y, lo más importante, todavía puedo publicar par de libros.

Quizás sean demasiados planes para quien vive un día a la vez. Pero no me voy a amotetar en la casa. Soy más que tejedora y bordadora. Así que en mi cumpleaños celebraré y pediré de regalo un año más de vida. Quien sabe si se convierte en par de décadas.

Collage de docena de tejidos

Chalina Happy Go Lucky

Todo comenzó con una visita no planificada a una tienda local donde venden hilos de tejer. El resultado de esa visita es la chalina Happy Go Lucky.

Allá me encontraba, frente a la selección de hilos que no iría a comprar cuando me llamó la atención un ovillo colorido y solitario. En contra de todo sentido común, lo agarré y esa fue mi perdición. Era demasiado lindo como para devolverlo. Aun cuando estaba en mal estado, me lo llevé conmigo.

El hilo 628 del Trend Cake de Ören Bayan

En busca de un proyecto

El ovillo es el, en el descriptivo color 628. Se trata de 394 yardas o 360 metros de suave hilo acrílico, en tonos azul, verde, oliva, rosado y violeta. El problema es que tenía el hilo, pero no un proyecto para él. Recuerden que no estaban en mis planes comprar este ovillo.

Buscando por ahí y por allá, encontré el patrón para la chalina Happy Go Lucky de Jennifer Dickerson para Fiber Flux.

Comienzo de la labor de la chalina Happy Go Lucky
Y empecé a tejer

Además de las instrucciones escritas, hay un video tutorial. En ambos se especificaba que se completaba la labor con un solo ovillo de hilo tipo “cake”.

Pensé en una bufanda, pero resulto chalina

Las instrucciones escritas y el vídeo no coinciden necesariamente, así que me tocó usar el sentido común en lo que resultó una labor sencilla, rematado por un borde de abanicos en los lados largos de la chalina. Tenía la opción de añadirle un volante, pero me parecía horrible.

El patrón indica que se tejan 29 filas, pero yo logré tejer 30, al no incluir el volante. Usé el ovillo completo y me parece muy lindo. También es caliente y suave.

Chalina Happy Go Lucky terminada
La chalina terminada

La chalina mide 21.5 pulgadas (54 cm) de alto y 44 pulgadas (112 cm) de ancho. Muy ancho para ser una bufanda, pero muy estrecho para ser un chal. Ergo, chalina.

Problemas con el hilo

Cada hilo con el que he tejido tiene sus particularidades y las estaba esperando en este, sobre todo, porque desde que lo compré sospeché que no era de la mejor calidad.

Hilo 628 deshecho
A esto me refiero con que el hilo de deshace

En efecto, mientras tejía tenía la tendencia a deshacerse y esa es la razón por la que hay vetas blancas regadas por la chalina. No se ve mal, al contrario, me gusta, pero dificultaba el proceso de tejer.

Chalina Happy Go Lucky y la novela La gleba
Linda, ¿no?

No tenía intención de comprar el hilo 628, ni de tejer la chalina Happy Go Lucky para el proyecto Docena de tejidos, pero me alegro mucho haberlo hecho. Quedó linda y sé que su futura dueña la va a apreciar.

Ficha de la novela El Jarama

El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlioso

A principios de mes murió Rafael Sánchez Ferlioso. El primer libro que leí este año su novela, El Jarama. Desde entonces he vacilado en si escribir o no una reseña del libro. Creo que las circunstancias lo ameritan.

La novela narra lo ocurrido un domingo cualquiera a orillas del río Jarama. Comienza temprano en la mañana cuando acaba de abrir una taberna y termina cuando esta cierra en la noche. Eso no significa que la trama se lleve a cabo ahí. Otros espacios incluyen la orilla del río, el camino a Vallecas, otra taberna, etc.

Asimismo, los personajes son muchos: el tabernero, su esposa e hija, el novio, los parroquianos, los jóvenes madrileños, los amigos con los que se encuentran luego, el taxista y su familia que incluye a sus hijos, hermano y cuñada, los guardias civiles, los jóvenes de otro grupo, la dueña de la otra taberna y su familia. Son tantos que es fácil perderse. De hecho, hay un intento de caracterizar cada personaje, pero no tiene éxito.

Destaca del texto que inicia y termina con una cita no marcada que el autor aclara en una nota a la sexta edición. Se trata de una descripción del río de un texto Casiano de Prado, publicado en 1964.

Con lo dicho hasta ahora, podría pensarse que no vale la pena leer la novela y, sin embargo, la lectura es valiosísima.

La importancia de la novela radica en su cotidianidad. Sánchez Ferlioso capta la manera de hablar del madrileño de mediado de los 50, sus preocupaciones y aquello de lo que no quiere hablar. Es consciente de la existencia de una brecha generacional y la presenta sin problemas.

Otro de sus aciertos es que no minimiza la muerte ocurrida hacia el final del día de descanso, es decir, de la novela. Tampoco se regodea en ella. La trata con respeto, dentro de la misma cotidianidad que mueve el resto del texto.

El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlioso, es una lectura que nos adentra a la España de mediados de los 50, en pleno periodo de posguerra. Su valor radica en que nos atrapa precisamente por presentar la trama por medio de diálogos, no siempre fáciles de seguir, pero que reflejan toda una época.