El 2016 en libros

Siempre me quejo de que leo poco. Me parece que para alguien que enseña literatura debería leer más. Por eso me llaman la atención los retos de lectura. Me han permitido contabilizar cuántos libros leo y de qué tipo. A partir de los resultados de los cuatro años anteriores, me propuse que para el 2016 leería 60 libros. No me fue tan mal. El 2016 en libros se resume en sesenta y cinco.

Collage de los libros leídos en 2016

Los libros del 2016

Los datos, la parte aburrida, son los siguientes:

  • 38 libros electrónicos, 26 en papel y 1 blog.
  • 17 libros de autores puertorriqueños.
  • 35 libros en español, 25 en inglés y cinco traducciones.
  • El género literario más leído fue la novela, seguido del teatro, luego el cuento y, por último, el ensayo.
  • 8,846 páginas leídas, que no incluyen la mayoría, que correspondería a los libros electrónicos.
  • El libro más extenso fue el Decamerón, versión impresa, y el más corto, The Girl Who Sang Rose Madder (uno de mis favoritos), versión electrónica.
  • El libro puertorriqueño más extenso fue Sandino: La última “Guerra Bananera”: La Guerra Constitucionalista 1926-1927 (Vol. I), que si juntamos el segundo volumen sumarían 772 páginas, y el más corto, El español de Puerto Rico: Historia y presente, cuya autora era española, pero el tema no es más boricua porque no es posible.

Este año, dediqué mucho tiempo a leer ciencia ficción y los clásicos, sobre todo, de la literatura española. También descubrí literatura de excelencia junto a unos textos terribles, que me han hecho reconsiderar la pertinencia de publicar mi libro. No leí durante buena parte de septiembre, nada en el mes de octubre y casi un mes, repartido entre noviembre y diciembre. No obstante, la mayoría de las lecturas se llevaron a cabo durante la segunda mitad del año.

Collage de los libros del tarro leídos en 2016

Los libros que corresponden al reto del tarro

La totalidad de los libros que salieron del tarro nos es patética porque el primer año solo leí uno. Esta vez número fue cinco, porque el sexto apenas lo he comenzado. De hecho, al concluir el año me restaban dos libros por terminar: Feminisms, del que me falta leer 1057 páginas de 1207, y Amadís de Gaula, de que ya comencé el tercer libro, así que superé la marca del 50 %.

Reto de lectura mensual (espero personalizarlo)

Reto de lectura mensual

¿Qué espero para el próximo año? Reincidiré en la meta de los 60 libros, continuaré con el reto del tarro y añadiré un reto de lectura mensual personalizado. Queda claro que no me gusta complicarme la vida.

Logo del reto de lectura de 2016

Séptimo bloganiversario

el día en que tú naciste
nacieron todas las flores
y en la pila del bautismo
cantaron los ruiseñores
Las mañanitas (canción popular)

Melchor, ya cumplimos siete años, aunque si contamos el sabático… Mejor no lo tomamos en cuenta. Hoy es día de bloganiversario y hay que celebrarlo.

Lo apropiado sería retomar la tradición del bizcocho de ron, pero la economía me ha obligado a ser comedida, lo que se ha traducido en que mi cocina ahora es creativa. Puedo enseñar par de trucos a los chefs.

2016: Año casi maldito

Meaíto en el bloganiversario

Verano en el paseo Honor a Río

El 2016 fue un año agridulce. En enero murió mi madre. El golpe fue tan duro que tardé meses en poder llorarla. Ni la muerte de cada uno de mis suegros ni la de mi papá me prepararon para esta.

Ella murió un sábado por la madruga, el martes comencé el semestre académico. No me detuve en ningún momento de ese semestre. Ni siquiera en las vacaciones de verano. Lloré cuando ya no tenía excusa para ocuparme.

Durante la primera mitad del año estuve ocupada dedicada a la ampliación del horizonte cultural de mis estudiantes; durante la segunda, vacío total. También trabajé en tres universidades. Como siempre, me gusta darles clases a los estudiantes de la UPR en Cayey. No obstante, durante los primeros meses del año, impartí un curso graduado en la Universidad del Sagrado Corazón y en el semestre de agosto a diciembre, trabajé en la UPR en Humacao. Siempre tuve la intención de escribir sobre mi experiencia en la USC. Nunca lo hice, lo que es una pena porque fue fantástica.

Frappé de Nutella®

El búho entró a mi vida este año

Tuve el honor de fungir como jurado en dos certámenes literarios y de presentar un libro, que pienso asignar a mis estudiantes, y del que ha salido un trabajo académico, que espero leer muy pronto.

Por mi cumpleaños me obsequiaron a Lucy, una perra rescatada. Identificó a Wu Siumán como el alfa de la jauría y no se comporta como si me la hubieran regalado a mí. Desde entonces, Cathy sufre de celos. Por suerte, no se han convertido en violencia, sino en la ley del silencio.

Asimismo, hubo situaciones difíciles, más allá de todas las muertes de figuras públicas y de los resultados desastrosos de las elecciones en Puerto Rico y EEUU o de la Junta Fiscal. No he compartido casi ninguna o porque no importan o porque ya las esperaba o porque todavía las estoy procesando.

Huerto aromático

Huerto aromático: albahacas blanca y morada y mejorana

Sí puedo compartir el hecho de que me di cuenta de que solo me quedan quince años de vida laboral, en quince años entro a la edad del retiro. Eso me ha abierto los ojos a nuevas perspectivas sobre mi futuro laboral. No tengo por qué retirarme en quince años, pero tampoco debo pensar en los sueños que abandoné en mi juventud ni en lo que no fue o en el tiempo que he perdido. Ahora es momento de investigar, escribir y publicar, aunque me vea sin apoyo o presupuesto o me surja cualquier otro impedimento. La realidad es que pasó cualquier oportunidad de lograr un trabajo estable. ¿Quién se va a arriesgar a contratar a una persona que puede que se retire en quince años? Dado que el futuro me pasó por el lado, han cambiado algunas de mis prioridades.

Bloganiversario número siete

Pero hoy es día de celebración, Melchor, ¡siete años! En tu día cumplimos siete años de bloguear sobre lo que me da la gana, en un ejercicio onanístico. ¡Siete años, Melchor! Y a partir de hoy, y por 52 sábados, vamos por el octavo.

Casi ganadora, o la culpa es del tío Nobel

Pared con autorretrato, con el efecto "Art exhibition on the wall" de LoonaPixDe niña, veía el programa del tío Nobel. Él tenía una forma muy particular de elevar la autoestima de la grey infantil: no había perdedores, sino casi ganadores. Las intenciones eran muy buenas; las consecuencias desastrosas. No hay nada peor que ser casi ganadora. Lo sé por experiencia.

Por lo menos, cuando se es un perdedor, todo el mundo lo reconoce y no hay nada más que hacer. Lo mismo ocurre con el ganador, que se reconoce enseguida porque nadie alberga dudas sobre su valía. Sin embargo, ser un casi ganador es horrible porque ni se es perdedor ni ganador, o sea, se es muy bueno para perder, pero muy malo para ganar.

Soy una casi ganadora. Tuve que vivir el 2016, un año de altas y bajas, para darme cuenta. No soy perdedora, no soy ganadora, soy casi ganadora. Demasiado buena para ser perdedora, demasiado mala para ser ganadora. Justo el mismo medio.

En retrospectiva, los ejemplos abundan a lo largo de mi vida. Me gradué de la escuela superior con medalla de honor. La de alto honor le correspondió a una estudiante que solo asistió al colegio durante el último año. Resulté ser muy buena como para no obtener medallas, pero muy mala para el más alto de los honores, que le tocó a un agente externo.

Tuve la dicha de graduarme cum laude de mi bachillerato. Demasiado buena para graduarme como la mayoría de mis compañeros, pero no tanto como para ser magna o summa cum laude.

¿Me gané una beca especial? Solo me dieron la mitad (juro que no bromeo). ¿Obtengo un premio en cualquier certamen literario? Es una mención. ¿Logré el trabajo perfecto? O ni siquiera lo empiezo o cierran la plaza o la oficina a los pocos meses (hay uno que todavía lloro).

Soy casi ganadora en los proyectos que inicio: traducción, fotografía, escritura, belly dance, blogueo, dibujo y pintura, atletismo, cocina, educación superior, edición y otros que a nadie incumben. No hablo de los pocos que me salen bien, para no salarlos.

¿Por qué hablo de esto? El 2016 fue un mal año y, como todos, quería que se acabara. No obstante, las malas noticias llegaron acompañadas de igual cantidad de buenas nuevas. Fue así cómo descubrí que soy una casi ganadora. Solo puedo concluir que el tío Nobel dañó mi vida: me dio la esperanza de no ser una perdedora, pero me condenó a nunca ganar.

P.D.: Por si se pregunta, asistí a la grabación del programa del tío Nobel en una gira de la escuela. No recuerdo si fui una de las dos alumnas seleccionas para elegir quién ocuparía el puesto de copilota. Pero no importa, porque, de haber sido una, terminé siendo la casi ganadora.

Saliendo de Puerto Rico hacia Queens

Queens 2015: #TBT

Fui a presentar un trabajo en el XVII congreso de la Aitenso “El teatro clásico en su(s) cultura(s): De los Siglos de Oro al siglo XXI”, que se celebró en el Queens College de Nueva York. Contrario a mis viajes anteriores, que me hospedé en Brooklyn o en Manhattan, esta vez, lo hice en el mismo Queens. Era hora de un cambio, ¿no?

Debo adelantar que las fotos en este viaje dejan mucho que desear. El sol otoñal puede ser inmisericorde y muchas actividades resultaron nocturnas porque anochece temprano. Aun así, hay algunas rescatables.

20 de octubre de 2015

Partimos de SJU a JFK relativamente temprano. Nos esperaba una buena porción del día para pasear alrededor del hotel y asistir a la primera actividad del congreso: la primera plenaria en la American Society, un lugar hermoso.

21 de octubre de 2015

El primer día de las sesiones concurrentes nos levantamos temprano porque la distancia entre el hotel y el Queens Hall, donde se llevarían a cabo las actividades, era bastante larga en autobús. El día estaba hermoso, aunque muy frío para mi gusto. A la hora de almuerzo, fuimos a la biblioteca Benjamin S. Rosenthal para una bienvenida oficial de parte de Félix Matos Rodríguez, presidente del Queens College que resultó ser boricua.

Esa noche fuimos al Repertorio Español a ver su presentación de la obre El Quijote. Fue una experiencia interesante. Después, durante la cena, me senté al lado de Margaret Greer. Tuve un episodio de “intelectual fangirling”.

22 de octubre de 2015

Este día, correspondió a la presentación de mi ponencia por la mañana. Hablé sobre el teatro de Ana Caro y sor Juana Inés de la Cruz. ¿Dije que la moderadora era mexicana? Resulta que el panel estaba dedicado a sor Juana y las tres panelistas nos enteramos de la posición sacra que goza o padece, dependiendo cómo se vea, la figura de la jerónima luego de la publicación de Sor Juana Inés de la Cruz y las trampas de la fe, por parte de Carlos Fuentes, en el hispanismo mexicano. Por la noche, fuimos a la Hispanic Society of America para la segunda plenaria.

23 de octubre de 2015

El último día del congreso asistimos a las sesiones de la mañana, pero luego nos fuimos a Manhattan. Era la única oportunidad para hacerlo. Visitamos el monumento nacional del 11 de septiembre, no así el museo, aunque sí el museo del indio americano, caminamos por el Greenwich, almorzamos en Saigon Market, paseamos, compramos y regresamos a Queens s disfrutar de su vida nocturna, lo cual es irónico. Ya verán por qué.

24 de octubre de 2015

Una vez comenté que la comida china no es mi favorita. Pero, al estar casada con Wu Siumán, es parte de mi dieta. Por lo general, cuando viajo, los barrios chinos llegan hasta mí, como pasó en esta ocasión. El hotel quedaba ubicado en pleno barro chino de Flushing en Queens, el más grande de Nueva York (doy fe de ello). No me voy a quejar porque tenían una extensa variedad de restaurantes de muchos lugares de Asia, así que pude comer diferente durante mi estadía. De todos modos, nos pareció justo que paseáramos por la zona de día y eso hicimos antes de regresar a Puerto Rico.

Hacía tiempo que no participaba de un congreso fuera de Puerto Rico y fue una pena que no se presentara la oportunidad durante el 2016. Disfruté mucho este viaje y me alegro de haber visto una parte de Nueva York que desconocía. Espero que haya más viajes de estos en el futuro.

Té de menta y chocolate con leche, regalo de Navidad

Té de menta y chocolate con leche v2Tres días más y ya estamos en pleno día de Navidad. Por eso se me ocurrió, a modo de regalo, compartir una receta maravillosa: Té de menta y chocolate con leche.

La primera vez que oí hablar de la combinación de chocolate con menta, me pareció absurda, hasta que la probé. A la vez que el chocolate se derretía en mi boca, sentí esa explosión de frescura asociada con la menta en una combinación tan paradójica, que era perfecta. Luego probé cocoa con menta y la leche le añadió un toque cremoso a la combinación que la elevó a niveles bastante altos. El próximo paso fue probar té de chocolate con menta (sin lácteo). Supe entonces que estaba muy cerca del nirvana chocolatero, pero aún no había llegado.Ingredientes principales para el té de menta y chocolate con leche

Ocurrió cuando probé la combinación de hoy. Combina lo mejor de todos los mundos y es muy fácil de hacer. Por lo general, uso la receta de Elise en Frugal Farm Wife, pero la versión vegana de Carrie en Carrie on Living.

Ingredientes

Ingredientes para el té de menta y chocolate con leche

Fondo de Pezibear | pixabay.com

Procedimiento

  1. Hervir el agua hasta llegar a 208 ºF o 100 ºC.
  2. Si el té vino en hojas sueltas, colocarlas en un infusor y poner en la taza. Otra opción es colocarlas directamente. Si es en bolsa, colocarla en la taza.
  3. Verter el agua caliente y dejar reposar en infusión de 5 a 6 minutos.
  4. Retirar el infusor o la bolsa de té. Colar en caso de haber vertido el agua directamente sobre las hojas.
  5. Añadir el cacao y el endulzante a gusto. Yo prefiero azúcar sin refinar, pero también funciona con miel, jarabe de arce, edulcorantes artificiales, agave o cualquier otro. Mezclar.
  6. Verter la leche o su sustituto. La proporción es 50-50, pero se puede agregar más leche o más agua, según el gusto. Prefiero la leche de vaca con todas sus grasas, pero también me funciona la leche de coco. Otras opciones son leche de almendras, de soya, de arroz, etc. No recomiendo el suero de leche.

Té de menta y chocolate con leche v1

El té de menta y chocolate con leche es perfecto para compartir en familia durante la Noche Buena. Solo se debe multiplicar las medidas por la cantidad de personas, dado que el resultado es una generosa taza de 12 onzas.

¡Feliz Navidad!