¿Qué hacer con el suero de leche? Tercera idea: Cereal para perros

Hace unos meses, Lucy se unió a nuestra familia. Estaba desnutrida y deseábamos que comiera para que aumentara de peso. Hubo que hacer algo de trampa: convertimos la comida seca en cereal con la ayuda del suero de leche.

Lucy cuando llegó

Así de flaquita estaba Lucy cuando llegó a la casa.

Es muy fácil preparar el cereal para perros: se sirve la porción de comida seca que corresponda y se mezcla con un poco del suero de leche. Eso es todo.

Quizás sea buena idea presentar un paso a paso:

Comida seca para perros

Echar una porción de comida seca para perros en un plato.

Añadiendo suero de leche

Añadir el suero de leche a la comida seca para crear el cereal. Con un poco es suficiente.

Mezclando el suero de leche y la comida seca para formar el cereal para perros

Mezclar el suero de leche y la comida seca para que el líquido ablande la comida y se forme el cereal.

comiendo el cereal

Servirle la comida al perro o la perra. (Esta fue la mejor foto que obtuve de Lucy comiéndose su cereal).

Lucy es una perra rescatada que, al parecer, sufrió de malnutrición y, como consecuencia, perdió algunos dientes. Cuando llegó a la casa, estaba tan flaca y débil que apenas se movía. Supongo que convertir la comida seca en cereal hizo que sus dientes delicados no se resientan, que pudiera comer con más facilidad y recuperar fuerzas.

Lucy con más peso

Lucy de visita en la plaza Palmer de Cagauas cuando ya había aumentado de peso

Hoy día, Lucy es otra. Ha aumentado de peso, pero lo más importante es que es muy ágil y fuerte, más de lo que hubiéramos imaginado. Ya no hay que hacerle trampa para que coma. Al contrario, tiene muy claro cuáles son sus horas de comida y la exige si tardamos un poquito.

Quien tenga un perro y haya hecho yogur griego, puede prepararle un plato de cereal para ocasiones especiales como nosotros hacemos con nuestras perras.

Otra transición

Por alguna razón, la entrada de ayer no se publicó. Quizás fue lo mejor porque ayer inicié otra transición y quiero hablar de eso.

La ventaja de trabajar en distintas unidades del sistema de la Universidad de Puerto Rico es que se tiene la oportunidad de conocer lugares de la Isla que van más allá de la experiencia de vivir en el Área Metropolitana. Crecí en Río Piedras y viví una década en Hato Rey, es decir, soy de la loza, de San Juan y el resto es la Isla… hasta que llegué a Cayey.

He pasado temporadas en Aibonito y Ponce, pero una cosa es estar lejos de casa bajo en amparo de familiares y otra muy distinta es bandeárselas sola y eso fue lo que me ocurrió cuando comencé a trabajar en Cayey. Descubrí que hay un Puerto Rico más allá de la zona metropolitana, lo que eventualmente me llevó a vivir a Caguas.

No voy a decir que la transición entre Hato Rey y Caguas fue fácil. Me ha tomado tiempo y todavía, dos años después, hay aspectos que me atan a San Juan. Mi primer intento en un salón de belleza fue un fracaso, por ejemplo, así que mi próximo corte de pelo será en el lugar de siempre en Río Piedras.

La otra transición

Otra transición: Humacao

El cielo humacaeño

Ayer comencé a trabajar en la UPR en Humacao. Continúo en Cayey, así que mis estudiantes allí pueden estar tranquilos, pero así como hay un Puerto Rico más allá de San Juan, hay universidad más allá de Cayey. El preámbulo ocurrió el semestre pasado.

Tuve la oportunidad de dictar una clase graduada en la Universidad del Sagrado Corazón y, como ha pasado tiempo, puedo decir públicamente que la experiencia fue maravillosa. Me di cuenta de que tengo mucho más que aprender, leer, investigar y escribir, lo que significa que tengo mucho más que enseñar.

El salón de clases me encanta y por eso me alegra tener la oportunidad de trabajar en Humacao, lo que a su vez me dará la oportunidad de conocer el Este de Puerto Rico.

Hay un universos por descubrir allá afuera y ayer comencé otra transición para conocerlo.

Ficha de la reseña de The Girl Who Sang Rose Madder, de Elizabeth Bear.

The Girl Who Sang Rose Madder, de Elizabeth Bear

La primera novela sobre zombis que leí fue The Scourge, de Roberto Calas, y desde entonces le tengo mucho respeto al subgénero. Soy consciente de que se trata de un tema que, en manos de un mal escritor, podría resultar absurdo o hasta risible. Elizabeth Bear, autora de The Girl Who Sang Rose Madder, se acerca al tema de tal forma que la gran revelación llega sin que el lector se dé cuenta.

Emma Case, cantante de rock retirada, viuda de un cantante suicida, y paciente de cáncer, visita en el camerino antes de un concierto a su hermana Ange y su esposo Graham, otro viejo cantante de rock que se niega a morir. Lo que parece una visita casual y la oportunidad de pisar el escenario otra vez, se convierte en una especie de preludio a una despedida, pero también a una esperanza inimaginable.

En una segunda visita durante un concierto en otra ciudad, Em acepta subirse al escenario, la despedida del público, y descubre la verdad de la aparente longevidad de sus familiares. Le toca a ella decidir si vive para siempre o se somete a tratamientos que no le salvarán la vida.

El tema de escoger entre la vida y la muerte no es nuevo, pero Bear lo trabaja muy bien en este cuento cuya redacción es cuidada, con los detalles conscientemente distribuidos para que no haya efecto de sorpresa final, lo que no impide que la conclusión sea satisfactoria para el lector. Incluso ese detalle está prefigurado desde el título.

The Girl Who Sang Rose Madder se puede leer en la página electrónica de la editorial.

Logo del reto de lectura de 2016

Mosaico de muchas camisetas

Una camiseta blanca; muchas posibilidades

Mi sobrina pasó buena parte del verano en casa y tuve que inventar actividades para entretenerla. Por suerte, hace un tiempo compré un kit para teñir telas con la técnica de tie-dye y convertimos una camiseta blanca en varias. La hipérbole me queda muy bien, ¿verdad? En realidad, compramos varias camisetas y creamos ropa nueva para este semestre que comienza la semana próxima.

Para llevar a cabo este proyecto se necesita: guantes, delantal, liguillas o gomitas, una superficie plana, plástico para proteger la superficie, papel celofán, botellas exprimibles y tintura líquida o en polvo. Los guantes y el delantal se utilizan para protegerse porque es posible (no, es seguro) que una se manche con el tinte.

En primer lugar, hay que asegurase de que la superficie esté limpia. Para eso, lo mejor es protegerla con un plástico o una bolsa para recoger basura. Si se pintas más de una camiseta o se limpia muy bien el plástico o se cambia porque cualquier tintura que haya quedado lo absorberá la próxima pieza de ropa que coloque sobre la superficie y será difícil retirarla.

En este caso, primero lavamos las camisetas, las preparamos todavía húmedas, usando las liguillas, según la técnica que utilizamos, las teñimos, las envolvemos en papel celofán para mantenerlas húmedas, luego las enjuagamos hasta que el agua salga clara, las lavamos y las secamos. Así de fácil. La red está llena de tutoriales que muestran el paso a paso. El de wikiHow es bastante útil.

Arrugado

La primera técnica con la que experimentamos fue la del arrugado que no usa liguillas. Solo se extiende la camiseta en la superficie, se arruga todo lo que se quiera y se echa el tinte al azar.

Camisetas arrugadas

La de la izquierda es la mía; la otra, la de mi sobrina.

Círculo

También se le conoce como sol o remolino. Esta la hicimos tomando un poco de tela del centro, se amarra con una liguilla, luego se usa otra liguilla para amarrar más adelante y se tiñe con los colores que se desee. En esta ocasión, usamos uno para la tela amarrada con las liguillas y otro para el resto. Pudimos haber usado hasta tres colores.

Camiseta azul con un círculo rosado, que una vez fue una camiseta blanca.

Podría tratarse de un sol rosado en el cielo azul.

Espiral

Esta fue la técnica con la que obtuvimos el resultado más bonito. Se extiende la camiseta en la superficie, se toma el centro y se va enrollando, formando un espiral. Cuando esté toda enrollada, se le colocan tres liguillas que dividan el círculo que se ha formado en seis triángulos. Usamos un color en un triángulo y su opuesto, hasta completar tres colores.

Espirales azules, verdes y amarillos

Esta es mi camiseta favorita

Con excepción de la camiseta rosada, mi sobrina las tiñó todas y así la mantuve entretenida. Es difícil que una camiseta teñida con la técnica del tie-dye quede fea, aun cuando se cometa algún error. ¿Adivinen quién trató de teñir una camiseta y el resultado fue espantoso? Ese es tema para otra entrada.

Portada de la chicha morada

Bebidas para el verano: Chicha morada

Chicha morada con trozos de manzana

Chicha morada lista para servir

Wu Siumán nació en Perú, la tierra de la chicha morada. También de la papa, los incas, Lima la horrible, “La flor de la canela”, Macchu Picchu, los polvos azules y rosados, los caballitos de totora, el señor de Sipán, Fernando Iwasaki, los chifas, el manjar blanco, el pisco sour, el cebiche, la causa, los picarones, el king kong, el ají de gallina, el pollo a la brasa, la inka kola y mucho manjares más.

Mi amor por Perú gira en torno a la comida. Alrededor de Fernando Iwasaki Wu Siumán también. La cocina peruana se ha convertido en una de mis favoritas. Por eso, hubo una edición peruana de las Aventuras culinarias.

Si no me equivoco, lo primero que preparé fue la chicha morada. Se trata de una bebida que se obtiene del maíz morado y es muy fácil de hacer… si se consigue el ingrediente principal.

Ingredientes

Ingredientes de la chicha morada

Procedimiento

  1. En una olla grande hierva el maíz morado, las cáscaras de manzana y piña, la canela y el clavo de olor en 2 litros o medio galón de agua.
    Ingredientes de la chicha morada antes de hervir

    Ingredientes de la chicha morada antes de hervir

  2. Hierva a fuego lento por 45 minutos.
  3. Cuele en jarra grande y reserve el líquido.
    Segunda hervida de la chicha morada

    Segunda hervida

  4. Vuelva a hervir a fuego lento los otros ingredientes en los 2 litros o medio galón de aguar restantes por otros 45 minutos.
  5. Cuele y junte con el líquido anterior.
  6. Añada las manzanas picadas en cubos y, si se desea, los trozos de la piña.
  7. Añada el azúcar (puede ser al gusto) y el jugo de limón.
  8. Sirva el refresco helado o con hielo.
Limones grandes para la chicha morada

Limones grandes

Se recomienda que se agregue el azúcar y el limón solo a las porciones que se beberán cada vez, dado que la bebida sin mezclar se puede guardar en la nevera por largo tiempo. No obstante, nunca he seguido esta recomendación porque, de todos modos, la chicha nunca dura mucho tiempo en mi casa.

Chicha morada con hielo

Sírvase con hielo

El sabor de la chicha morada es complejo y si se prepara en casa lo es aún más. Se trata del refresco perfecto para terminar esta serie de bebidas para el verano.