Las nueve del 2018

Este año decidí volver a publicar las nueve mejores fotografías publicadas en Instagram, en otras palabras, las nueve del 2018.

Como ocurrió con las fotografías del 2016, la última vez que hice este proyecto el criterio de selección fue:

me gustó el resultado.

Hace un año dije que había acabado mi “love affair” con la fotografía. Eso no ha cambiado, pero mientras tenga el blog, seguiré tomando fotos para usar en él. La mayoría se publica primero en Instagram y luego las uso en alguna entrada.

Ese fue el fin de tres de las fotos que seleccioné como las mejores nueve del 2018. Sin embargo, ese no fue el propósito inicial de las fotografías como tal. Tanto así que seis de ellas no se han usado todavía. Las tomé solo porque sí; porque, aunque sé que no son las mejores ni las más artísticas, son las que registran mi mundo, cómo veo la vida, qué me llama la atención.

No me voy a aventurar a decir si habrá nueve del 2019 o no. Ya veré qué pasa cuando llegue al décimo aniversario.

Bloganiversario nono

Querido Melchor:

¿Puedes creer que ya llevamos nueve años en este brete? Hoy celebramos el bloganiversario nono.

¿Cómo fue el 2018? Aunque no lo creas, para mí el 2018 no fue tan malo como el 2017. Tampoco fue un paseo, pero, como creo que pudo haber sido peor, me parece que no estuvo mal.

Para comenzar regresó la electricidad a la casa en el 17 de marzo, pocos días antes de que se cumplieran los seis meses sin el servicio. Es cierto que se ha vuelto a ir en varias ocasiones después, pero por no más de 24 horas.

Para finales de junio, la última semana de clases, estuve hospitalizada por una pulmonía. El resultado: cáncer en el pulmón. Luego de más de un año se sabe qué está mal en mi cuerpo, la razón por la que la tos no se me iba y por qué había perdido tanto peso de momento.

Dos meses después, comencé un tratamiento del que me advirtieron que sería lento, lo que me llevó a tomar la decisión de no trabajar. Hubiera sido poco probable que lo hubiera hecho de todos modos. Mi memoria he empeorado y se me hace difícil concentrarme. Si unimos eso a todos los efectos secundarios físicos y mentales que me han surgido, no hubiera podido dar buenas clases ni terminar el semestre tan siquiera de forma decente.

El año pasado escribí lo siguiente:

¿Qué espero para este nuevo año? Nada de retos. Ni literarios, ni de fotografía, ni de lectura. No hay retos para mí este año. En el de Goodreads puse 24 libros por poner un número y porque sé que continuaré leyendo.

Parece que se me olvidó lo escrito porque en agosto me dio con hacer un reto fotográfico de libros del que ya escribí. Sobre el de Goodreads, hablaré en su momento.

También escribí lo siguiente:

También espero publicar. Más bien, necesito publicar. La falta de publicaciones está afectando mi carrera profesional. Eso significa que además de ficción debo publicar más textos académicos. Básicamente, debo lanzar mi arsenal, aquel que tenía guardado para cuando lograra una plaza. El guardar mis investigaciones no me hace ningún favor y la plaza no va a llegar, así que mejor salgo de todo eso mientras todavía estoy en la academia.

No se dio exactamente como quería por falta de tiempo y energías. No obstante, envié par de trabajos sobre literatura a publicaciones locales de las que espero o una decisión o el texto publicado. Sin embargo, la publicación más importante fue el relatario Ojos llenos de arena.

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Sí, Melchor, soy escritora publicada. Es cierto que el libro ha pasado desapercibido para la crítica, pero eso tiene sus ventajas.

Sé que tengo la muerte a la puerta y si quiero aprovechar el tiempo, en el 2019 voy a publicar lo que me dé la gana y cuánto quiera. Podría publicar veinte libros y nadie se dará cuenta. (Veinte es una exageración. Estamos claros, ¿verdad?).

Por último, decidí hacer resoluciones este año. Son cosas sencillas que tenía planes de hacer como quiera.

Casi nunca hago resoluciones de año nuevo, pero como mis circunstancias han cambiado este 2019 me voy a tirar con unas cuantas que me parecen realizables.

Posted by Maite Ramos Ortiz, Elucubrando on Wednesday, January 2, 2019

Como ves, Melchor, este bloganiversario nono prueba que en el 2018 estuve bastante ocupada y lo mismo pasará en el 2019, en el cual elucubraré todos los lunes.

Bola de Navidad 2018 con el efecto "Glass Bauble" de PhotoFunia

Navidad 2018

La Navidad es mi época favorita del año. Está llena de magia y nostalgia. El asunto religioso es un trasfondo, una excusa. Lo que más me gusta es la oportunidad de reunirme con la gente que aprecio. Por eso en esta Navidad 2018 quise averiguar uno poco de mis lectores.

Ddanavi 2018

En Ponce celebran Ddanavi

Música: sí o no

Mi primera curiosidad se relaciona con la música navideña. Voy a confesarlo: me encanta la música de Navidad ni importa el idioma. Tengo hasta un cedé en mandarín con canciones típicas gringa. Mis favoritas son “Greenleaves” y “Winter Wonderland”. En español son tantas que no sabría cuál escoger.

Me alegra saber que el 78 % de los que contestaron la encuesta aman la música navideña. No me sorprende que 22 % la odie. He leído mucho sobre el tema e imagino que el bombardeo temático intenso de un mes puede ser abrumador. Además, hay algunas canciones que pueden alterar los nervios. Sin embargo, el que a la mayoría le guste significa que hay personas con las que puedo compartir mi gusto.

Comida o regalos

Otra curiosidad tiene que ver con dos aspectos típicos de la Navidad: la comida y los regalos. ¿Qué es lo mejor? La comida, por supuesto.

El 86 % de lo que contestaron la encuesta están de acuerdo conmigo. Seamos honestas, nada supera a un buen pastel sin pasas o kétchup. O un arroz con dulce. O un coquito (de lo que me tenido que abstener este año). Lo mejor es la comida porque es lo que nos permite compartir más fácilmente que los regalos.

Lista para el 2019

Prefiero la comida, pero la foto es de regalos

Al 14 % que prefiere los regalos los entiendo. A todos nos gusta recibir un obsequio que nos haga sentir apreciados. Y no voy a negar que cuando era niña me importaban más los regalos que la comida. No obstante, las prioridades han cambiado y compartir una buena comida me interesa más.

Navidad 2018

Esta Navidad fue mejor que la del año pasado. Tenía más espíritu navideño y quería decorar, aunque al final no lo hice. Pero al menos no siento que soy Scrooge y me disfruté la Navidad 2018 en la que no escuché mucha música, pero comí muy bien.

Duende de Navidad 2018

Light and Lacy Afghan

El proyecto en ganchillo Light and Lacy Afghan es la segunda manta que tejo este año.

Después de terminar Picos y valles, quería tejer una manta monocromática. Nada de un color en la mayoría del diseño y otro en el borde, como también pasó con Ocean Tranquility. Estaba dispuesta a escoger hilos en un verde oliva o un púrpura o quizás un amarillo; algún color distinto. Todo cambió cuando llegué a la tienda.

Diseño e hilos de Light and Lacy Afghan

Lista para tejer Light and Lacy Afghan

Ante mí tenía tantas opciones que, por poco, salgo sin nada hasta que me topé con el hilo Super Saver de Red Heart llamado Tonos Morados. El efecto sombreado fue lo primero que me llamó la atención. Luego la suavidad del hilo. Me imaginé que el resultado sería delicado.

El patrón, ya descontinuado, estaba en el dorso de la etiqueta del hilo negro con el que tejí el borde de Ocean Tranquility. Es increíblemente sencillo de tejer. Lo que amerita la siguiente pregunta:

¿Por qué tardé tanto en tejer Light and Lacy Afghan?

Dos son las razones. En primer lugar, la mayor parte del tejido lo realizaba en las salas de espera en mis citas médicas. Las mismas se han reducido a una seminal y, en ocasiones, no espero tanto.

Detalle del diseño Light and Lacy Afghan

En segundo lugar, la dichosa manta es enorme. Según mis cálculos, con seis madejas de hilo sería suficiente. No fue así, tuve que comprar una séptima madeja para completar y aún así no llegué a la longitud sugerida en el patrón. Por suerte, el efecto sombreado del hilo evita que se distinga la diferencia entre los lotes de las madejas que, de otra forma, se notaría.

Los flecos de Light and Lacy Afghan

Esta manta no tiene un borde, sino flecos en sus extremos. La razón por la que no alcancé la longitud fue porque necesitaba el hilo para los flecos. Decidí que no compraría una octava madeja, así que trabajaría con la

Por más cuidado que tuve no pude hacer que los flecos quedaran parejos. Se me ocurrió usar una tarjeta para emparejarlos. Quedaron mejor, aunque no perfectos.

Debido a lo delicado del hilo. Cuando la lavé y sequé, usando los ciclos delicados de las máquinas, los flecos salieron despeluzados. Debo confesar que me encanta el efecto.

Manta Light and Lacy Afghan terminada

Light and Lacy Afghan es tan grande que no cabía en la foto

La manta es suave y caliente, pero no tejeré otra hasta el próximo año. Antes quiero intentar hacer varios tapetes. Triángulos en simetrías no puede ser el último tapete que teja. Sé que lo puedo hacerlo mejor y lo voy a intentar, pero el año próximo.


Camisetas con diseños bordados

Flor amarilla en una de las camisetas con diseños bordados

Hace unos años, durante el verano hice un proyecto con mi sobrina en el que pintamos varias camisetas blancas. Había olvidado que ese año también bordé unos diseños a un par de camisetas.

No hace tanto, encontré las fotos de ambos proyectos. Honestamente, dejan mucho que desear: la luz no es la apropiada, las camisetas están arrugadas y los diseños torcidos. No obstante, los presento porque me gustó hacer las labores y porque son las últimas que he hecho en punto de cruz.

500 Flower & Animal Designs de Julie Hasler

Ambos diseños, la flor y la mariposa, salieron del libro del libro 500 Flower & Animal Designs, de Julie Hasler (David & Charles, 1996) y los escogió mi sobrina. Los colores respondieron a los hilos que tenía disponibles en aquel momento.

Los dos diseños fueron fáciles de bordar, pero mi favorito es la mariposa porque está en posición diagonal y no horizontal como la mayoría de los diseños de mariposa que he visto.

Mariposa azul en una de las camisetas con diseños bordados

Ahora que se supone que tengo tiempo de hacer más labores de bordado no he hecho ninguna. Hay dos razones: no son tan fáciles de transportar como los de ganchillo y porque les tengo miedo. Es irracional, lo sé, pero no me siento capaz de comenzar una.

Supongo que será cuestión de cogerlo con calma y comenzar un proyecto de punto de cruz algún día. Mientras tanto, quienes no tengan miedo a realizar uno, puede bordar un diseño en una camiseta y obsequiarlo en estas Navidades.