Manhattan 2015: #TBT

Este verano de 2016, la crisis nos alcanzó y no pudimos viajar. Así que solo resta recordar. Por eso, he sacado del baúl de los recuerdos mi viaje a NYC el verano del año anterior, al que he llamado Manhattan 2015.

7 de junio de 2015

La partida hacia Newark, fue una aventura. Debo recordar que realicé este viaje con el pie izquierdo recién operado. Se supone que para esa semana ya estuviera curado, pero parece que mi proceso de sanación es lento y pasé todo el verano en esas.

Durante el viaje, el cielo se mantuvo hermoso y pensé que todo saldría bien… Sin embargo, siempre ocurre algo. Por un error de mi parte, le di la dirección incorrecta al taxista y me bajé lejos de la residencia. Miré el mapa de mi móvil que indicó que la residencia de estudiantes de NYU en la que me hospedaría quedaba a veinte minutos a pie. Llegué una hora después, con dolor en el pie, pero al menos el paseo estuvo interesante.

8 de junio de 2015

La razón del viaje, fue asistir a un seminario. Ya había ido en el 2014, cuando no tenía el pie operado. Lo que en aquella ocasión era un paseo, este sería una procesión larga, muy larga. También me di cuenta de que no podría pasear por la ciudad como el año anterior. Lo peor es que, contrario al verano pasado, en esta ocasión el clima estaba precioso. Me consolaba con que la vista desde mi habitación era bonita.

Con todo, por la tarde, con la excusa de ir a cenar, decidí darme un paseíto y llegar a Union Square. Regresé a la residencia con el pie hecho trizas.

9 de junio de 2015

El martes llovió un poco, pero lo mejor de la mañana fue que descubrí Argo Tea®, una tetería glorificada. Es cierto que se trata de una cadena, pero le da esperanzas a quienes bebemos té y no café.

Debido a mi pie, desarrollé la costumbre de ir al Washington Square Park después del almuerzo, a ver a la gente pasar. No es mucho lo que puede hacer quien tiene un pie inmovilizado.

Contario al día anterior, después de cenar en un restaurante italiano, no paseé y me fui temprano a la habitación. Al menos, disfruté del atardecer desde la ventana.

10 de junio de 2015

El miércoles tendríamos visita guiada al Spanish Harlem, mejor conocido como El Barrio. Amaneció hermoso, así que estaba llena de energía para lo que me deparara el día. Por supuesto, hubo un detalle: el recorrido sería a pie.

Bajo ninguna razón, me perdería la oportunidad de aprender algo nuevo, lo que me encantaba (por alguna razón me matriculé en el taller, ¿no?). Me arriesgué y decidí no quejarme, sino disfrutar el día y la temperatura perfecta para la caminata. Por supuesto que, en mi caso, fue a paso de tortuga. Aun así, llegaba a los sitios ‒a la vanguardia del grupo, pero llegaba‒ y hasta me daba tiempo de tomar algunas fotografías.

Lo primero que aprendí fue que uno de los problemas del Barrio es que está pasando por un proceso de gentrificación, por lo que las viviendas con un costo razonable se sustituyen por otras costosas y tiendas y restaurantes tradicionales por cadenas multinacionales. A lo largo del recorrido, vimos pruebas de ese proceso.

También vimos muchos de los murales característicos del Spanish Harlem, como “Pedro Pietri” de James de la Vega, “Remembering Julia” de Manny Vega, “Espíritu” de Manny Vega, “The Spirit of East Harlem” de Hank Prussing, “Diaspora” de David Sepúlveda (Don Rimix), “Soldaderas” de Yasmín Hernández y “The Helio-Chronometer” de Marina Gutierrez y muchos más.

Almorzamos en La Fonda Boricua y visitamos lugares como el Taller Latino y la galería del Hunter College East Harlem, donde tuvimos una visita de la exhibición Anchor de las fotografías de Hiram Maristany, guiada por el artista Miguel Luciano. El tema principal fueron los Young Lords, de los que apenas conocía algo. Luego regresé en taxi a la residencia, donde hubo un simulacro de incendio y tuve que bajar veinte pisos por las escaleras. Oh well!

11 de junio de 2015

El jueves regresamos al salón. Como sabía que se me estaba acabando el tiempo, decidí tomar una fotografía de la vista desde el edificio en el que tomábamos el seminario. Manhattan desde lo alto se ve distinto que desde la calle.

Con el pie adolorido y luego de todo el maltrato al que lo sometí el día anterior, decidí abusar un poco más de él y en la tarde di un paseo por el Greenwich Village que no había visitado el verano anterior y tomé algunas fotografías. Sobre todo, de los edificios. ¿Qué puedo decir? Me gusta la fotografía arquitectónica.

12 de junio de 2015

Era viernes y el fin del seminario se acercaba. Se apoderaba de mí la sensación de que debía aprovechar el tiempo que me quedaba en Manhattan. Sabía que ese día disfrutaría, por última vez en esta visita, del Washington Square y de la vista matutina de la biblioteca universitaria Elmer Holmes Bobst.

Después de terminar el seminario fuimos al MoMA a ver la instalación Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, cuyo tema se relacionaba con el del seminario. A la salida, fuimos a comer sopa de cebolla en La Bonne Soupe.

13 de junio de 2015

El único día libre, fuimos a la terminal Grand Central, para tomar un tren hacia el Bronx. ¿A dónde fuimos? ¡Al jardín botánico de la ciudad! Era mi primera visita y estaba emocionada. Para poder hacer el recorrido, utilicé una silla de ruedas. Fue una sugerencia acertada de una de las compañeras del seminario. Mi pie no hubiera resistido toda la visita, que duró el día completo.

Aprovechamos para visitar las distintas exhibiciones, en especial, Frida Kahlo: Art, Garden, Life y de pasó tomé muchas fotografías.

14 de junio de 2015

El domingo me tocaba regresar a Puerto Rico. Por eso me levanté temprano para así poder caminar un poco por las manzanas cerca de la residencia. De ese modo, me despedí, de una de mis vistas favoritas del Empire State Building. Antes de ir al aeropuerto, me despedí de Founders Hall, la residencia de estudiantes en la que me hospedé dos veranos corridos.

Desgraciadamente no regresé en el 2016, pero estoy segura de habrá otros veranos en el futuro en los que pueda matricularme en un taller en NYU que me permita visitar Manhattan otra vez.

Multemedios cuando la vida se interpone

De vez en cuando, la vida se interpone

Matcha latte

Cuenta la leyenda que llevo años tomando cafeína disfrazada de verde

Pido disculpas por lo mal que he llevado el blog las últimas semanas. Quizás esta no es la mejor forma de comenzar la entrada. Comencemos de nuevo. A veces la vida se interpone.

Hay un refrán que dice: “El hombre propone y dios dispone”. Echando a un lado lo sexista del mismo -y mi relación conflictiva con la divinidad-, debo admitir que tenía planificadas las entradas hasta diciembre, pero es más fácil el proceso de planificación que el de llevar a cabo el trabajo, por lo que me he atrasado.

No voy a prometer que regresaré al redil juevesino, es decir, a publicar todos los jueves, porque, de seguro, no podré cumplirlo. Sin embargo, haré mi mejor esfuerzo.

De vez en cuando…

Si no estoy ocupada, escribo. Contrario a otros años, no sigo un plan organizado. Lo hago cuando se me ocurre y por eso las entradas del blog, todas ellas muy organizadas, no salen con la velocidad necesaria.

Flor de maga

Se rumora por ahí que todos en mi familia tienen buena mano para las plantas; yo las mato

Me estoy disfrutando las nuevas experiencias de este semestre, los adelantos en el proyecto de Palés, a Cathy y a Lucy y los productos del huerto (que no se deben a mis cuidados).

Es cierto que esta aparente calma esconde un torbellino, que incluye entre sus causas el alboroto político y social de Puerto Rico, que no he podido evitar por más que intente. Es imposible escapar en año de elecciones, momento perfecto para que la vida se interponga.

Aun así, trato de mantenerme tranquila y si puedo publicar en el blog el jueves, lo hago. Si no, la semana tiene seis días adicionales. Por eso, no debí comenzar la entrada con una disculpa y tampoco pienso terminarla de ese modo.

Ficha de la reseña de Ensayos: Libro I, de Michel de Montaigne.

Ensayos: Libro I, de Michel de Montaigne

manuscrito de Essais

Página de prueba del ensayo “Sobre la amistad” de la segunda edición de Essais con correcciones manuscritas del propio Montaigne

La verdad es que hablar de Ensayos: Libro I, de Montaigne, puede parecer redundante. No se trata de un libro poco conocido, aunque tengo la impresión de que no es tan leído como debiera.

Publicado originalmente en 1580, el Libro I consta de 57 ensayos sobre temas variados, que se presentan desde el punto de vista particular de Montaigne. Ese fue el detalle que más me llamó la atención. La voz del autor es fuerte y sus opiniones, sustentadas con los clásicos (no es una obra renacentista en vano), lo que demuestra que se trata de un autor leído, aunque tantas citas en griego y latín pueden caer pesadas.

© 2009 Henry Salomé

La torre donde Michel de Montaigne escribió sus ensayos en Dordogne, Francia. Fotografía de Henry Salomé.

A su vez el tono es muy intimista, lo que me llevó a considerar a Montaigne el primer bloguero. Ya sé que en el siglo XVI no se habían inventado ni la computadora, ni el ciberespacio, ni la web, pero los textos de Montaigne tienen el mismo dejo de los primeros blogs, los personales, no necesariamente los dedicados o los comerciales.

Lo que quiero decir es que sin modernidad no hubiera ocurrido y sin Montaigne y su acercamiento a los temas, estemos de acuerdo con él o no, de seguro no tendríamos los blogueros de hoy día y yo no escribiría aquí.

Logo del reto de lectura de 2016

La tierra de los arcoíris

Los antiguos taínos que habitaron el valle del Turabo debieron disfrutar seguido del espectáculo que puede ser un arcoíris, sencillos y dobles. Debió haber sido hermoso.

Escultura de un cemí con petroglifo

Atabex. Escultura en forma de cemí en la que aparece un petroglifo taíno, en el Jardín Botánico de Caguas. Puede que los antiguos moradores del valle del Turabo hayan tenido uno parecido.

No recuerdo haber visto tantos antes de comenzar a trabajar en Cayey. Casi todos en la zona de Caguas, donde también vi por primera vez uno doble.

Arcoíris doble en noviembre 2012

Este fue el primer arcoíris doble que vi y, por suerte, fotografié allá para noviembre del 2012

El primer día de clases de este semestre académico, conté siete desde que salí de mi casa hasta que llegué a la universidad. Desde entonces he recibido buenas noticias.

Primer arcoíris del inicio de clases

Este fue el primero de los siete arcoíris que me señalaron el camino a mi lugar de trabajo

Lástima que no les ocurrió algo parecido al cacique Caguax y su yucayeque del Turabo, quienes de seguro vieron algún arcoíris la mañana del día en que se aparecieron los españoles por el valle. Yo prefiero aprovechar esta buena época hasta la mañana después del día de las elecciones, cuando de seguro me levantaré con una mala noticia y un arcoíris para acompañarla.

¿Qué hacer con el suero de leche? Tercera idea: Cereal para perros

Hace unos meses, Lucy se unió a nuestra familia. Estaba desnutrida y deseábamos que comiera para que aumentara de peso. Hubo que hacer algo de trampa: convertimos la comida seca en cereal con la ayuda del suero de leche.

Lucy cuando llegó

Así de flaquita estaba Lucy cuando llegó a la casa.

Es muy fácil preparar el cereal para perros: se sirve la porción de comida seca que corresponda y se mezcla con un poco del suero de leche. Eso es todo.

Quizás sea buena idea presentar un paso a paso:

Comida seca para perros

Echar una porción de comida seca para perros en un plato.

Añadiendo suero de leche

Añadir el suero de leche a la comida seca para crear el cereal. Con un poco es suficiente.

Mezclando el suero de leche y la comida seca para formar el cereal para perros

Mezclar el suero de leche y la comida seca para que el líquido ablande la comida y se forme el cereal.

comiendo el cereal

Servirle la comida al perro o la perra. (Esta fue la mejor foto que obtuve de Lucy comiéndose su cereal).

Lucy es una perra rescatada que, al parecer, sufrió de malnutrición y, como consecuencia, perdió algunos dientes. Cuando llegó a la casa, estaba tan flaca y débil que apenas se movía. Supongo que convertir la comida seca en cereal hizo que sus dientes delicados no se resientan, que pudiera comer con más facilidad y recuperar fuerzas.

Lucy con más peso

Lucy de visita en la plaza Palmer de Cagauas cuando ya había aumentado de peso

Hoy día, Lucy es otra. Ha aumentado de peso, pero lo más importante es que es muy ágil y fuerte, más de lo que hubiéramos imaginado. Ya no hay que hacerle trampa para que coma. Al contrario, tiene muy claro cuáles son sus horas de comida y la exige si tardamos un poquito.

Quien tenga un perro y haya hecho yogur griego, puede prepararle un plato de cereal para ocasiones especiales como nosotros hacemos con nuestras perras.