Ficha de la novela Frankenstein, por Mary Shelly.

Frankenstein, de Mary Shelley

Frankenstein, or the Modern Prometeus, de Mary Shelley, es una obra clásica de la literatura gótica inglesa que todo estudiante de literatura debe leer. No solo pore su calidad, sino por ser la obra maestra de una escritora que apenas salía de la adolescencia. ¿Ya ven? No hay edad fija para consagrase como escritora.

La novela está dividida en cuatro cartas y 24 capítulos, dentro de los cuales aparecen epístolas y narraciones dentro de narraciones, un buen ejemplo de la caja china.

La historia gira en torno a Víctor Frankenstein, miembro de una familia destacada, cuya infancia está llena de viajes y mudanzas. Esto lo mantienen alejado de una educación actualizada por lo que sus lecturas de adolescencia son Cornelio Agripa, Paracelso y Alberto Magno. Tampoco es que su padre lo ayudara en estos menesteres. Eventualmente, entra a la escuela de medicina donde es ridiculizado por uno de sus maestros por sus lecturas obsoletas. Pero como el joven Víctor es Víctor Frankenstein, termina obsesionándose con la creación de un ser humano, lo cual logra con pedazos de cadáveres y la nueva tecnología de la galvanización.

La criatura, a la que nunca se le da un nombre, sufre el rechazo de todos, comenzando por el de su padre/creador, el joven Frankenstein. Y a la larga terminan en un juego del gato y el ratón, uno persiguiendo al otro, por turnos.

Toda la historia está enmarcada por las cuatro cartas y el capítulo 24 en los que el capitán Walton le cuenta a su hermana la historia que le ha contado un débil Víctor Frankenstein.

Este resumen es nada, al lado de todo lo que se narra en la novela. Para la sensibilidad contemporánea, la redacción es lenta y rebuscada, típica del siglo XIX. Sin embargo, en el fondo se trata de la historia del padre que rechaza al hijo. Muchos adolescentes se podrían identificar. Y es que Víctor Frankenstein es el protagonista y la criatura su antagonista, pero cada uno presenta lo mejor y lo peor del ser humano: El padre, un hombre que ama profundamente a la familia de donde procede, pero que es un imbécil con la que crea, y el hijo que solo quiere la aprobación del padre, pero que ni siquiera recibe de él un nombre, por lo que se ha propuesto hacer todo el daño posible. Muchas relaciones paterno-filiales son así… aunque no lleguen a tales extremos hiperbólicos.

Cartel de Frankenstein, por Kenneth Branagh

No es extraño que el tema atemporal de la novela haya atraído a directores cinematográfico, por lo que hay varias versiones fílmicas de la novela. La lectura de junio del reto mensual era un libro cuya película se pueda ver posteriormente. Frankenstein resultó perfecta. En efecto, vi la versión de Kenneth Branagh, Mary Shelley’s Frankenstein. En mi opinión, debió prescindir de la inclusión del nombre de la autora en el título debido a que sigue de cerca al texto, sin embargo, hay cambios, no adaptaciones, sino cambios sustanciales como la creación de una criatura femenina. No, eso no aparece en la novela.

Frankenstein es una obra maestra cuya espectacularidad esconde el estudio de las contradicciones del ser humano. Tan solo por eso, vale la pena leerla.

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Limonada

Vaso de limonada frescaHa hecho calor… mucho calor. Beber agua es una manera para combatirlo, pero a veces hay que cambiar. Por eso intenté preparar una limonada.

Mi historia con las limonadas es bastante triste: por más que lo intentara, no lograba preparar una que combine las cantidades perfectas de agua, azúcar y zumo de limón. O quedaba demasiado dulce o resultaba demasiado agria.

No ayuda mi autoestima que hace unos años se pusieron de moda unos quioscos que vendían un envase de 32 onzas de pura maravilla limonera, preparada al momento. No importaba al que fuera, siempre quedaba perfecta. Ya no se ven tantos por ahí, así que me toca preparar la mía.

Decidí recurrir a la Internet. Si mi limonada no queda bien, la red lo logrará por mí. Buscando y buscando, me encontré con la versión de Elise Bauer en Simply Recipes. La receta se llama “Perfect Lemonade”, es decir, la limonada perfecta. Con eso tuve para adoptarla (eso, e intentar varias otras fallidas).

Ingredientes

  • ¾ a 1 taza de azúcar
  • 4 tazas de agua
  • 1 taza de zumo

Limones recién esprimidos

Procedimiento

  1. Comenzar con el jarabe o sirop. Colocar una taza agua y el azúcar en una olla pequeña, llevar hervir e inmediatamente bajar a fuego lento. La receta original utiliza azúcar blanca granulada, yo acostumbro a usarla sin refinar. También uso una medida de 2/3 taza de azúcar. Recomiendo experimentar con la receta en varias ocasiones hasta llegar al dulzor deseado.
  2. Mover hasta que el azúcar se disuelva y retirar del fuego. Aproximadamente unos 20 minutos.
  3. Cítricos para la limonadaEste es buen momento para extraer el zumo. ¿De qué? Eso depende de las preferencias. Una limonada debería consistir solo de limones, pero esta receta funciona muy bien con limas, cuyo sabor es más fuerte (mi versión favorita). Otra opción es mezclar limas y limones, e incluso hacer un refresco de cítricos al añadir el zumo de una china o naranja. Lo importante es lograr una taza de zumo.
  4. Verter el zumo y el jarabe de azúcar en un envase de 32 onzas. Recordar que el jarabe debería estar tibio, pero hay que usar la precaución porque podría estar caliente.
  5. Añadir el resto del agua. Aquí tampoco estaría mal experimentar un poco, por si se quiere más concentrado o más aguado. Se añade más o menos agua, dependiendo el gusto.
  6. Mezclar y refrigerar entre 30 a 40 minutos. No hay ningún problema con dejarlo más tiempo.
  7. Agitar un poco antes de servir sobre hielo, si así se desea.
  8. Es opcional adornar una vez servido. Se puede usar: rodajas de limón o lima, ramos de alguna hierba aromática como hierbabuena, menta o romero, un pedazo de fresa, una cereza…

Limonada recién preparada

Después de mucha experimentación, llegué a las cantidades perfectas para mi familia: a mí me gusta en el lado dulce; a Wu Siumán, en el agrio. Gracias a esta receta logré un término medio y, además, combatimos el calor.

Ficha de la biografía Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza

Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza, de Javier Menéndez Flores

Para el mes de mayo, en el reto de lectura mensual, está pautada la lectura de un libro epistolar o una biografía. El único libro epistolar que recuerdo poseer es Love and Freindship, de Jane Austen, que ya leí. Sin embargo, hace unos años, poseo el libro Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza, de Javier Menéndez Flores y, como se trata de una biografía, me lo leí. Resulta que se trató de una relectura.

El libro consiste de un prólogo titulado “Capítulo 0”, trece capítulos, un epílogo, la opinión de catorce famosos españoles, una cronología, varias fotografías y muchísimas otras partes que sirven de relleno.

Los capítulos coinciden con los trabajos discográficos de Sabina hasta la fecha (2000). De esta forma, se convierte en una biografía tipo vida y obra con más obra que vida. Se nota cierta grandilocuencia en la redacción que, sin embargo, trata de ser accesible. Además, mucho del relleno y las opiniones de los famosos se acercan peligrosamente a la alabanza desmedida.

El libro sirve con una recopilación básica de la información discográfica, artística y biográfica de Sabina. Nada que no se encuentre en la red. Para los fanáticos de Sabina, no ofrece nada nuevo.

De regreso al tema de la redacción, me pareció que carece de brillo, de energía o de un “je ne sais quoi” que provoca que lo leído se olvide con facilidad. Fue a mediados de la lectura que me di cuenta que, para mí, se trataba de una relectura.

El libro es apropiado para un entusiasta reciente o para quien no conozca nada del cantautor. Para quienes conocen a Sabina, la información presentada en este libro no añade a su conocimiento de Sabina.

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De vuelta

Mis intenciones no eran tomarme ocho semanas de vacaciones, virtuales o no. Sin embargo, ese fue el tiempo que me tomó volver a elucubrar. Ya estoy de vuelta.

Aproveché estas semanas para terminar el semestre, realizar la limpieza de verano, comenzar un nuevo semestre y considerar intensamente sobre mi futuro. Y se me ocurrió un negocio. La realidad es que somos demasiados doctores en Literatura y muy pocas oportunidades de trabajo. Eventualmente, me quedaré sin empleo Algo debo hacer y ya sé qué.

Caguas es Caguas

También llegué a la conclusión de que este blog apenas he hablado de Caguas. ¿Cómo es posible? Llevo viviendo en esta ciudad (¿país?) tres años y las historias son muchas. Por eso he decidido comenzar una serie de entradas sobre mis experiencias en el centro y corazón de Puerto Rico.

Caza banderas

Bandera en La Guancha, de vuelta en Ponce

Esa mañana fuimos a la playa de La Guancha, pero le eché una ojeada a la bandera

Otra actividad en la que participé durante estas vacaciones fue la de cazar banderas. Se trata de visitar las banderas pintadas por Héctor Collazo como parte de su proyecto 78 pueblos y una bandera. Aún no se ha terminado el proyecto y Wu Siumán, las perrijas y yo no hemos visitado todas las que están pintadas, pero hemos disfrutado nuestras aventuras y hablaré de ellas en algún momento.

Reto de Lectura

En enero anuncié que haría un reto de lectura mensual. No lo he interrumpido. Ni la huelga, ni la reposición del semestre, ni las vacaciones han interrumpido mi empeño de completar este reto. Hasta ahora, he podido completarlo porque he escogido textos relativamente cortos.

Aun así, tardé más de un mes en leerme el libro de junio, Frankenstein, de Mary Shelley, porque coincidió con la reposición del semestre que fue de locura. Por suerte, el texto de julio, The Giver, de Lois Lowry, me lo leí en dos días.

Además, redacté las reseñas de todos los libros leídos hasta ahora, que iré publicando a lo largo del resto del año.

El río La Plata

El tramo de Naranjito del río La Plata

Elucubrando en las redes

Por último, he estado poniendo al día las redes sociales, lo que implica que habrá contenido exclusivo en Twitter, los lunes miércoles y viernes, y en Instagram los martes, jueves y sábados. En ambos lugares usaré la etiqueta #elucubrando y, de vez en cuando, #maiteramos también.

 

Mientras tanto, aquí estamos de vuelta, elucubrando como siempre.