Ficha de Amadís

Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo

El Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo, es el resultado de la refundición de un texto anterior, del siglo XIV. La novela de caballería, publicada en el siglo XV, consta de cuatro libros. Los primeros tres son los refundidos, el último es obra Rodríguez Montalvo.

Amadis de GaulaAmadis de Gaula por Garci Rodríguez de Montalvo

Mi clasificación: 4 de 5 estrellas

¿Cuándo sale la tetralogía?

 

Hay una razón por la que se le considera la obra maestra de las novelas de caballería. Se trata de un ejemplo español del ciclo artúrico, pero que se sostiene por sí mismo. Amadís es el caballero ideal; Oriana, la dama perfecta y entre uno y otro una cantidad apabullante de personajes secundarios.

Como se trata de un texto medieval, los arquetipos abundan por doquier. Los buenos siempre son buenos y los malos, rara vez cambian de opinión. La violencia es bastante explícita y el sexo bastante común. Ni a Amadís ni a ninguno de sus hermanos, Galaor y Florestán, se les podía dejar solos con una doncella.

Sin embargo, lo mejor de la novela no son los episodios ni las aventuras, que de por sí atrapan al lector, lo mejor es el narrador. Se trata de un ente consciente de su función. De este modo, adelanta y recuerda información, efectúa transiciones entre un episodio y otro, e indica episodios por venir o pasados a lo largo de los cuatro libros, sin contar con que anuncia la publicación de Las sergas de Esplandián, el quinto libro de la serie.

La novela es tan buena que pienso que se merece el tratamiento cinematográfico: Cuatro películas de tres horas cada una, dirigidas por Guillermo del Toro y con música de John Williams (se puede soñar, ¿no?).

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Té de fresas con crema

Probé la bebida de té de fresas con crema en uno de mis viajes a Nueva York. Desde entonces, he buscado una receta para replicar la experiencia en mi casa, pero sin ningún éxito. La solución lógica fue crearla yo misma.

Green tea strawberry crème

Para ello decidí ir a la fuente. En su página de Pinterest, Argo Tea, la cadena en donde probé este té por primera vez, tiene las notas del chef. A base de esa ilustración, mi instinto y varias pruebas, he llegado a la siguiente receta.

Ingredientes

Ingredientes para el té de fresas con crema

Procedimiento

  1. Hervir el agua hasta llegar a 175 ºF o 70 ºC.
  2. Colocar en un infusor las hojas de té y meter en la taza o hacer lo propio con las bolsas.
  3. Verter el agua caliente y dejar reposar en infusión de 1 a 2 minutos.
  4. Retirar el infusor o las bolsas de té. Si se ha vertido el agua directamente sobre las hojas, se debe colar.
  5. Añadir la vainilla y el endulzante. Mezclar.
  6. Verter la leche o su sustituto y mezclar.
  7. Servir caliente, tibio o frío.

Esta es una porción generosa para una persona. Se puede aumentar la cantidad de ingredientes si se servirá a más personas.

Si se tienen fresas frescas, se pueden preparar en sirope, según las instrucciones de Cara Eisenpress en Big Girls Small Kitchen, y ajustar la cantidad del endulzante, teniendo en cuenta que el sirop, de por sí, será dulce. Debo aclarar que nunca he preparado té de fresas con crema de este modo.

Por lo general, tomo la bebida caliente. Me parece perfecta para las mañanas frías de primavera.

Architecture in Detail Chicago, por Thomas J. O’Gorman

Architecture in Detail: Chicago, de Thomas J. O’Gorman

Hace unos años me obsequiaron Architecture in Detail: Chicago, de Thomas J. O’Gorman, como una forma de conocer el lugar donde nací. Desde entonces apenas lo he ojeado, pero decidí que era hora de sentarme a leerlo para el reto mensual.

Chicago Board of Trade at Night | © Daniel Schwen

Quiero ir a Chicago tan solo para visitar el edificio de la Cámara de Comercio | Fotografía por Daniel Schwen

Architecture in Detail: Chicago es lo que se conoce en inglés como “coffee table book” o libro ilustrado, pero en formato pequeño. La idea no es sentarse a leerlo como tal, si no disfrutar de la información y las fotografías de manera aleatoria. Leer sobre uno de los veinte libros que se reseñan es divertido; más de dos, pesado.

Lo parte escrita por O’Gorman es interesante, sin embargo, me parece desconectada de las fotografías –muy hermosas, por cierto–. No todos los edificios presentan una imagen completa y, en más de una ocasión, se señala algún detalle curioso del que no hay ninguna foto.

Aun así, logró convencerme de visitar Chicago, una ciudad que no he visitado desde que cumplí el año. Por supuesto que visitar la familia y los lugares que quizás recorrí de bebé son aliciente demás, pero la idea de estar parada frente al edificio de la Cámara de Comercio de la ciudad se ha convertido en meta. Es Art Déco. Con eso basta.

Cook County Hospital | © Paul Goyette

Nací en este hospital, antes de que lo abandonaran | Fotografía por Paul Goyette

Para el que tenga la duda, sí, soy una de millones de boricuas que nació en la diáspora. No soy oriunda de Chicago; no me crie ahí. Tampoco me considero gringa. Pero, de vez en cuando, se me ocurre que debería visitar la ciudad, tan solo porque viví mi primer año allí.

El libro que me corresponde leer en marzo, debe tener nombre de mujer en el título y como no tengo intenciones de volver a leer María, de Jorge Isaac, encontré uno cuyo título es el apodo de un personajes histórico femenino y para mí es suficiente.

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Bolígrafo naranja para corregir ortografía.

Más ortografía para escritores

¿Alguna vez comenté que ya terminé de leer la Ortografía de la lengua española (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010)? Leí la última página allá para el 26 de septiembre de 2014. De hecho, ya había terminado el mamotreto cuando publiqué la entrada relacionada con los nombres de los personajes.

Hubo algunas otras recomendaciones que quedaron en el tintero y que olvidé debido al año sabático. Hace poco las reencontré y me parece buena idea compartirlas:

  • Dedicatorias: La dedicatoria no termina con un punto final, aun cuando se encuentra en una página sola porque pertenece a un libro (poemario, relatario, novela) o entre el título y el cuerpo por tratarse un texto poco extenso (poema, cuento, ensayo). Se puede considerar el uso del punto si la dedicatoria es extensa, pero si consta de varios párrafos, cada uno debe llevar su punto.
  • Género epistolar: Si el texto es epistolar, ya sea porque consiste en una sola carta, como podría ser el caso de un cuento, o porque consta de varias cartas, como ocurre en algunas novelas, se colocan dos puntos en el saludo y en la próxima línea comienza el cuerpo de la carta con mayúscula inicial. En un mundo ideal, ese sería el formato de los correos electrónicos.
  • Versos: Cuando un verso de un poema es tan extenso que ocupa más de lo que permite el papel en el que está escrito, se coloca lo que falta en la línea siguiente, al margen derecho y antecedido por un corchete de apertura.
  • Raya: La raya se utiliza para señalar los diálogos, preferiblemente en texto narrativos o ensayísticos, sin embargo, para los dramáticos, cuya base es precisamente el diálogo, se puede señalar cada parlamento antecedido por el nombre del personaje, sea en letra redonda o la versalita y un punto o un punto, seguido inmediatamente por la raya.
  • Citas: Cualquier cita que aparezca dentro de un texto literario debe marcarse por medio de las comillas. Recuerden que el orden en español debe ser comillas angulares, inglesas, simples.
  • Título de colección: Si el libro forma parte de una colección, saga o serie, el título de la misma solo se marca mediante la mayúscula en las palabras que lo componen, salvo artículos y preposiciones.
  • Tipografía: Para efectos tipográficos no se recomienda que una línea final de párrafo contenga menos de cinco caracteres sin contar el punto final o el signo de interrogación o exclamación si ese fuera el caso. Sin embargo, hay que tener claro que el mundo no se acaba si contienes menos de cinco caracteres.
  • Guion al final de línea: Se recomienda no separar con guion una palabra al final de una línea. Los programas de procesamiento de palabras, como Word, evitan que esto ocurra. No obstante, si el escritor decide hacerlo por una cuestión estilística, se espera que no ocurra en más de tres líneas consecutivas. (Aclaración: La plataforma WordPress, que alberga este blog, coloca el guion automáticamente para adaptar la entrada al tamaño del aparato donde se lea. Escribo mis posts sin guion).
  • Guion al final de título: Tampoco se aconseja dividir una palabra al final de la línea si se trata del título, es decir, los únicos guiones que deben aparecer en un título son los de las palabras compuestas.
  • Títulos en versalita: El tipo de letra versalita, se puede usar tanto en títulos como en subtítulos, teniendo en cuenta que debe iniciar con mayúscula cualquier palabra que así lo exijan las reglas de ortografía. De paso, en cualquier título o subtítulo se puede escribir todo en mayúscula, no así el cuerpo del texto.
  • Tilde en letra mayúscula: Si, de acuerdo con las reglas de acentuación, a una letra en mayúscula le corresponde la tilde, hay que ponérsela. No importa si está en mayúscula o en versalita, el acento ortográfico no se elimina. Repito: Las letras mayúsculas y versalitas se acentúan si así corresponde. No hay excusa debido a que las letras básicas (Arial, Times New Roman, Book Antiqua, etc.) y muchas de las artísticas colocan la tilde en la mayúscula o la versalita sin ningún problema.

Con esta entrada terminan mis recomendaciones ortográficas para escritores de textos creativos a base de o presentado la nueva Ortografía de la RAE. Las logré presentar antes de que volvieran a cambiar las reglas. (Oquei, mal chiste).

Suero de leche envasado.

¿Qué hacer con el suero de leche? Quinta idea: Sustituto de la leche

La última alternativa que presento para utilizar el suero que sobra después de preparar el yogur griego es usarlo como sustituto de la leche. Por esa razón, no presentaré una receta como tal.

Cuando digo que se use el suero de leche como sustituto de leche, no me refiero a que se haga indiscriminadamente, es decir, donde quiera que una receta diga “usar leche”, se sustituye por el suero. No siempre funciona o, por lo menos, sabe bien. No obstante, en repostería es muy útil.

Mi experiencia en ese campo ha sido principalmente con panes, bizcochos y muffins. La ventaja que ofrece es que, contrario a la batida o a la limonada probiótica, donde queda un sabor amargo, en repostería mezcla bien con el resto de los ingredientes.

Algunos ejemplos son:

De los últimos dos presentaré las recetas en futuras entradas. Otras opciones encontradas en la red son las siguientes (se debe recordar que en español suero de leche corresponde tanto a “whey” como a “buttermilk” en inglés y que son dos productos diferentes. En todo momento, me refiero al primero):

Como se puede ver, el suero de leche puede convertirse en un producto muy versátil en panadería y repostería y para otros menesteres en la cocina.