Ficha de La Perricholi, de Luis Alberto Sánchez

La Perricholi, de Luis Alberto Sánchez

A pesar de lo tumultuosa que ha estado mi realidad en los últimos tiempos, he continuado con el reto de lectura mensual. No había podido publicar la reseña del libro La Perricholi el primer sábado del mes, como le correspondía, porque estimé necesario publicar una entrada con otro tema.

Aquí va la reseña del libro de marzo: El texto de Luis Alberto Sánchez es la historia novelada de Micaela Villegas y Hurtado de Mendoza, mejor conocida como la Perricholi, cuya vida transcurrió en el periodo pre movimiento de independencia del Perú.

Retrato de Micaela Villegas, la Perricholi

Supuesto retrato de la Perricholi

El libro consta de 14 capítulos, divididos en cuatro partes, que comienzan con el acontecer en Lima, años antes del nacimiento de Mica, como la llamaban sus allegados, hasta su muerte.

Originalmente, el libro se publicó en 1936. Quizás por eso no es tan profuso en ciertos detalles escabrosos, por lo que la figura de la Perricholi oscila entre una joven alocada a una desvergonzada meretriz. Sánchez, sin embargo, no se decanta por ninguna de las dos.

Hay realidades históricas que no se pueden negar: la chica era precoz, fue una actriz talentosa, fue amante del virrey Amat, tuvo un hijo fuera del matrimonio con él, era impulsiva y caprichosa. Para los limeños de la época su sola existencia era un escándalo. Pero a veces la narración parecía presentar a una mujer inofensiva. Nunca me quedó del todo claro quién era ella.

El hecho de que se trate de una historia novelada supone que el autor se documentó, pero también añadió parlamentos de su propia invención. Y he aquí uno de los problemas del libro: no es historia, tampoco una novela y a la larga es pesado de leer.

Para abril, corresponde un libro de un ganador del premio Nobel. Demás está decir que se tratará de un Nobel en Literatura. Con todo lo que está pasando no me echaré al cuerpo un libro de Química, Física o Economía.

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Huelga 2017: #teamUPR

Once recintos, una UPR

Lema de la huelga del 2010, rescatado en la del 2017

El sistema de la Universidad de Puerto Rico está otra vez en huelga. No son todos los recintos ni se está llevando a cabo de la misma manera en cada uno. Varias son las razones para que los estudiantes han tomado esa decisión. La principal: Hay un intento concertado de pate del gobierno para destruir la educación superior pública en favor de la privada.

Asalto al país

Puerto Rico está en quiebra. Tiene una deuda insostenible y el poder imperial en Washington, DC, nombró una junta fiscal plenipotenciaria para asegurarse de que la deuda se pague por encima del sentido común. Vamos, que no soy economista y sé que un país cuya gente vive en la pobreza por falta de trabajo, carece de poder adquisitivo para mover la economía. El gobierno ha decidido apoyar las medidas de austeridad que pretende imponer la junta.

450 millones menos

El chiste es que han decidido sin ningún estudio y sin auditar la deuda, paso lógico e imprescindible, recortar el presupuesto de la universidad por la mitad. $ 450 000 000 es la cifra mágica. Esto implica el desmantelamiento del sistema universitario que ha estado en proceso desde, por lo menos, el 2006, con ayuda de mucha gente adentro, que en su visión miope, no se dan cuenta de que ellos también se verán afectados.

Reforma universitaria

Hasta ahora no he dicho nada que no se sepa. Por ejemplo, es sabido que el sistema universitario debe reformarse. Pero los intentos de hacerlo vienen de afuera. Así no va a funcionar máxime cuando las propuestas que salen de dentro de la universidad se descartan de plano. Por supuesto, los saboteadores principales están adentro. Son aquellos que hablan de innovación en la enseñanza, pero cuando llega alguien con métodos nuevos es criticado; aquellos que pretenden conservar la casta basada en rango académico porque así ha sido siempre; aquellos que trabajan arduamente para cortarles las alas a profesores sin plaza porque ellos la tuvieron difícil y ahora es su turno de vengarse; aquellos que piensan que los estudiantes son sus subalternos, por lo que se les puede humillar.

Huelga 2017

La universidad no es la única que saldrá perjudicada con la dupleta junta/gobierno, pero los únicos que se han levantado hasta ahora son los estudiantes. ¿Por qué el resto del país simplemente acepta las medidas de austeridad y critica a los jóvenes? Mi teoría es que tienen miedo. Miedo a que las cosas cambien, a perder el trabajo, a quién sabe qué más. Es más fácil se dócil que reconocer que hay que todo el pueblo debe tirarse a la calle a protestar. Los jóvenes universitarios no tienen miedo.

Poco que perder

Una persona que tiene poco que perder es peligrosa. Los estudiantes saben que tienen poco que perder, pero mucho que ganar. Si no lo intentan, no sabrán qué lograrán y saben que este es el momento de intentarlo.

Gallo de la huelga de la UPR en el 2010

Mural pintado en le Recinto de Río Piedras durante la huelga del 2010

¿Dónde me encuentro en todo esto? Soy de las que tienen poco que perder. ¿El trabajo? Ese lo perdí cuando se recomendó reducir la plantilla de profesores en un 50 %. Soy profesora por contrato a tiempo parcial y seremos nosotros los primeros en irse. Y aunque no fuera así, es mi deber moral apoyar a los estudiantes en esta huelga en la medida de mis posibilidades. Contrario a la junta, al gobierno y a los elementos internos que trabajan para destruir la universidad yo sí miro hacia el futuro. La reacción en cadena empobrecerá más a la población; quebrará los pocos negocios locales que quedan, particularmente cafeterías, librerías y tiendas; afectará la salud general, y llevará a más individuos a la quiebra y la emigración.

Apoyo la huelga universitaria del 2017 sin miedo. Ahora carpetéenme.

En la torre de marfil entre riquilladas y trumpadas

Torre de marfil o The Ivory Tower | © Daniel Parks

“The Ivory Tower”, por Daniel Parks

Soy una habitante antigua de la torre de marfil y lo acabo de descubrir. Sin embargo, las riquilladas y las trumpadas hacen que mi experiencia allí sea muy difícil.

Es de todos conocidos mi tendencia al escapismo y mi ferviente deseo misántropo. Pero recientemente me topé con la definición de “torre de marfil” en el Diccionario de la Lengua Española y me sorprendí:

1. f. Aislamiento e indiferencia de alguien, especialmente de un artista o intelectual, ante la realidad y los problemas del momento.

Esta definición me describe a la perfección:

  • “Aislamiento e indiferencia de alguien”. Ese alguien soy yo que no vivo literalmente aislada, pero sí metafóricamente.
  • “especialmente de un artista o intelectual”. Trabajo en la academia, así que supongo que soy intelectual.
  • “ante la realidad y los problemas del momento”. He ahí el detalle: me he aislado del mundo no por mi trabajo, sino por decisión propia. La vida me abruma, ¿qué puedo decir?

La RAE podría sustituir la definición con mi fotografía. Solo que… (siempre hay un pero), no me aíslo por gusto, sino por necesidad. Ojalá mi caso fuera el que J. M. Mulet presenta en El síndrome de la Torre de Marfil:

Es lo que tiene el trabajo científico, fácilmente te desconecta de la realidad y te mete en una torre de marfil que te vas construyendo a tu alrededor.

En el mundo académico e intelectual también es fácil desconectarse. Tengo varios vecinos a quienes no les vendría mal un desahucio temporero. Y, sin embargo, yo hubiera preferido no vivir aquí. Mucho menos en estos tiempos.

Seamos honestos: en estos momentos se no cae el país encima. ¡Qué digo el país! El mundo.

No es fácil vivir en la época de las riquilladas y las trumpadas con una junta dictatorial de por medio. No es fácil ver cómo quieren destruir el país, vaciarlo de su gente, destruir la educación pública tanto escolar como universitaria, su débil sistema de salud, y privatizarlo absolutamente todo. Y mejor no hablemos del Trumpo que se ha propuesto que Occidente debe retrasar el reloj de la historia.

Y en ambos casos, a la mayoría no le importa.

Aunque quiera refugiarme en la torre de marfil, se me hace imposible. Las noticias llegan, y con ellas la realidad de que posiblemente en mayo será la última vez que dicte una clase en el sistema de la UPR; de que no tendré con qué pagar un plan médico, la hipoteca, el préstamo del autor o la compra para subsistir un día más… La realidad de que seguramente me vea en la obligación de emigrar.

Por lo pronto, vivo un día a la vez para evitar que la realidad termine abrumándome, de que las riquilladas y las trumpadas destruyan el planeta. Eventualmente, ninguna cantidad de litio o de terapias de electrochoque será suficientes para sacarme del abismo si caigo en él. Ya estuve ahí y no quiero volver.

Pero, por el otro lado, no puedo escapar del mundanal ruido, ni siquiera para conservar mi salud mental. Aunque viva en la torre de marfil, tengo un deber moral, así sea por quienes se queden en el país cuando me mude a otra torre. Algo haré, si bien sea poco.

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Ficha de Amadís

Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo

El Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo, es el resultado de la refundición de un texto anterior, del siglo XIV. La novela de caballería, publicada en el siglo XV, consta de cuatro libros. Los primeros tres son los refundidos, el último es obra Rodríguez Montalvo.

Amadis de GaulaAmadis de Gaula por Garci Rodríguez de Montalvo

Mi clasificación: 4 de 5 estrellas

¿Cuándo sale la tetralogía?

 

Hay una razón por la que se le considera la obra maestra de las novelas de caballería. Se trata de un ejemplo español del ciclo artúrico, pero que se sostiene por sí mismo. Amadís es el caballero ideal; Oriana, la dama perfecta y entre uno y otro una cantidad apabullante de personajes secundarios.

Como se trata de un texto medieval, los arquetipos abundan por doquier. Los buenos siempre son buenos y los malos, rara vez cambian de opinión. La violencia es bastante explícita y el sexo bastante común. Ni a Amadís ni a ninguno de sus hermanos, Galaor y Florestán, se les podía dejar solos con una doncella.

Sin embargo, lo mejor de la novela no son los episodios ni las aventuras, que de por sí atrapan al lector, lo mejor es el narrador. Se trata de un ente consciente de su función. De este modo, adelanta y recuerda información, efectúa transiciones entre un episodio y otro, e indica episodios por venir o pasados a lo largo de los cuatro libros, sin contar con que anuncia la publicación de Las sergas de Esplandián, el quinto libro de la serie.

La novela es tan buena que pienso que se merece el tratamiento cinematográfico: Cuatro películas de tres horas cada una, dirigidas por Guillermo del Toro y con música de John Williams (se puede soñar, ¿no?).

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Té de fresas con crema

Probé la bebida de té de fresas con crema en uno de mis viajes a Nueva York. Desde entonces, he buscado una receta para replicar la experiencia en mi casa, pero sin ningún éxito. La solución lógica fue crearla yo misma.

Green tea strawberry crème

Para ello decidí ir a la fuente. En su página de Pinterest, Argo Tea, la cadena en donde probé este té por primera vez, tiene las notas del chef. A base de esa ilustración, mi instinto y varias pruebas, he llegado a la siguiente receta.

Ingredientes

Ingredientes para el té de fresas con crema

Procedimiento

  1. Hervir el agua hasta llegar a 175 ºF o 70 ºC.
  2. Colocar en un infusor las hojas de té y meter en la taza o hacer lo propio con las bolsas.
  3. Verter el agua caliente y dejar reposar en infusión de 1 a 2 minutos.
  4. Retirar el infusor o las bolsas de té. Si se ha vertido el agua directamente sobre las hojas, se debe colar.
  5. Añadir la vainilla y el endulzante. Mezclar.
  6. Verter la leche o su sustituto y mezclar.
  7. Servir caliente, tibio o frío.

Esta es una porción generosa para una persona. Se puede aumentar la cantidad de ingredientes si se servirá a más personas.

Si se tienen fresas frescas, se pueden preparar en sirope, según las instrucciones de Cara Eisenpress en Big Girls Small Kitchen, y ajustar la cantidad del endulzante, teniendo en cuenta que el sirop, de por sí, será dulce. Debo aclarar que nunca he preparado té de fresas con crema de este modo.

Por lo general, tomo la bebida caliente. Me parece perfecta para las mañanas frías de primavera.