Esta semana no habrá entrada

Losetas azules para una semana que no habrá entrada

La fotografía no tiene que ver con la entrada, pero me gustaron las losetas

Esta semana no habrá entrada, por dos razones: una mala y otra buena

La mala

Llevo casi un mes en el que no me siento muy bien, debido a la tos crónica que ha regresado por culpa de un catarro. No me han ayudado ni las medicinas ni los cambios de dieta porque tiene varias causas contradictorias.

Es debilitante.

Siento la garganta en carne viva. Además, cada ataque de tos viene acompañado de fiebres altas.

Eso me quita par de horas al día para hacer otras cosas.

La buena

Estoy trabajando en varios proyectos profesionales. Como tengo problemas de concentración leo, analizo y escribo con lentitud. Juro que me alcanza el tiempo para todo, pero no.

Estoy atrasada.

Así que, entre lo establecido y el montón de citas médicas, por lo pronto, el blog sufrirá de la ausencia de par de entradas.

Reflexiones ante la muerte

La rosa que creció el día de la muerte de mi madre.

Esta rosa floreció el día que mi madre murió

Desde el diagnóstico no he dejado de pensar en la muerte. No es que esté obsesionada o que crea que no me va a llegar. Es que desde el momento cuando me sugirieron que mi problema de salud podría ser cáncer me ha dado con reflexionar.

Pienso, por ejemplo, en la recién nacida cuyos pulmones no estaban desarrollados. Pienso en esa niña escuálida de mal genio. Pienso en la adolescente incapaz de navegar en las aguas de una sociedad cuyas normas nunca descifró. Pienso en la joven adulta malgeniada y solitaria dispuesta a hacerse de un lugar en el mundo. Por último, pienso en la adulta malgeniada, solitaria, que apenas logró una octava parte de lo que se propuso y cuyos pulmones la traicionan.

Toda mi vida ha pasado frente a mis ojos. He recordado eventos que tenía enterrados en el cementerio del olvido. He visto claramente las recurrencias que se adhieren a mí y que no puedo dejar atrás por más que intente. Y me he dado cuenta de que lo único que me queda es el presente.

La muerte ocupa mi futuro. Quizás por eso he reflexionado tanto en estos meses. Puede que comparta algunas de esas reflexiones.

Docena de tejidos

Collage de docena de tejidos

Es cierto que vivo la vida un día a la vez, lo que me lleva a una semana a la vez; un mes a la vez, y un año a la vez. Y este año me lo voy a complicar un poco por puro gusto. Este año voy a hacer una docena de tejidos.

Sí, me volví totalmente loca. Apenas puedo terminar dos cosas en un día y hasta las que hago automáticamente me cuestan, pero ¿por qué no complicarme la vida un poco más? Vamos, no estoy trabajando y me veo bien (énfasis en lo exterior). Puedo hacer algo más con mi vida, además del trabajo intelectual. Total, ese no se ve (otra vez, énfasis en lo que se percibe con la vista que puede estar erróneo).

El reto

Descubrí en Ravelry un reto y decidí unirme a él. Me puse como meta completar 12 proyectos de tejido para el 2019. Supongo que la mayoría serán en ganchillo, pero como me propuse aprender tejido a dos agujas, algunos de esos se tendrán que colar.

He pensado en el tipo de labores que podría considerar y redacté una lista:

Debería considerar tejer una manta de varios colores y otra de hilo doble. También varios tapetes de colores que no sean blanco o crema, mis favoritos para este tipo de labor. Así supero el trauma que me causó Triángulos en simetría, el primer intento fracasado de superar la barrera del color.

Qué pasará con la docena de tejidos

Por último, debo reconocer que tejer es para mí una satisfacción, pero esta vez quiero que el disfrute de la docena de tejidos les pertenezca a otras personas. Voy a regalar las labores cuando las termine (sé que es fácil decirlo. Vamos a ver si el gas pela cuando llegue el momento).

El primer proyecto, el Chal triangular con punto de fantasía japonés (creo que debí haberle dado un nombre más corto), está casi listo y ya identifiqué a la persona a la que se lo voy a regalar. No sé quiénes serán las otras once, pero si te toca un tejido, quiero que sepas que te apreció un montón.

Libros leídos en el 2018

Los libros leídos en el 2018 fueron menos de la mitad que en años anteriores. La razón es muy poderosa. Sin embargo, hay veces que el destino avisa las situaciones. Es una la que no entiende.

Cuando comenzó el 2018, decidí colocar como meta leer 24 libros en el reto de Goodreads. No tenía ninguna razón para hacerlo, el año anterior había leído 70.

Todos los libros leídos en el 2018

Todos los libros leídos en el 2018

Es cierto que estaba descorazonada con la crisis de María, con el trabajo y con mi salud. Pero, aun así, no recuerdo en qué estaba pensando. Resultó que la vida misma me estaba dando una señal. Apenas leí 29 libros.

Y me dio mucho trabajo leer los libros. Tanto así que solo logré publicar una reseña. No tuvo nada que ver el hecho de que no me gusta hacer las reseñas, como confesé hace un año. Primero estaba muy débil; luego, confundida, y, por último, con problemas de concentración.

¿Cómo completé la meta y leí cinco libros adicionales? No tengo idea. Solo sé que leí un total de 6,672 páginas, el número más bajo desde 2012.

Algunos detalles sobre los libros leídos en el 2018

  • El libro más largo fue The Sagas of Icelanders; el más corto, The Happy Prince and Other Tales, de Oscar Wilde.
  • La mayoría de los libros, 14, fueron originalmente escritos en inglés; les siguen muy cerca los 13 en español, ocho de ellos puertorriqueños. Dos adicionales, eran traducciones; una al inglés y otra al español
  • Leí 14 en formato electrónicos y 12 impresos. Leí dos de los libros los cuando eran manuscritos y ambos están publicados por lo que tengo en mi poder la versión está impresa: el primero es mi propio libro, Ojos llenos de arena, y el segundo es uno que edité.
  • El género más leído fue la novela, seguido del cuento y del teatro. No leí ni un solo poemario, salvo el que sometí a un certamen y que no se ha publicado.
  • 15 de los títulos salieron del tarro de libros. Ha sido el número más alto desde que comencé el proyecto en el 2014. Por cierto, hasta ahora he leído 42 de 192.
Libros del tarro de libros leídos en el 2018

Los libros salidos del tarro en el 2018

El libro más importante

Revisando pruebas de Ojos llenos de arena para el bloganiversario nono

Por supuesto que el libro más importante de todos fue el mío, al que espero que este año le siga otro, posiblemente académico. Sé que no se recomienda publicar todo de un cantazo, pero tengo un poco de prisa. Si no lo hago ahora, me convertiré en la autora de un solo libro y eso lo puedo permitir.

El reto para el 2019

Este año, en el que ya leí el primer libro, otra vez puse como meta leer 24 libros. Supongo que leer dos libros mensuales no será tan difícil, siempre que no me toque un mamotreto como todos los años. Espero que al menos la mitad sean títulos del tarro. Ese proyecto está lento. ¿Para qué lo voy a negar? Puede que algún día lo complete.

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

El jarama, el primer libro salido del tarro en el 2019

Las nueve del 2018

Este año decidí volver a publicar las nueve mejores fotografías publicadas en Instagram, en otras palabras, las nueve del 2018.

Como ocurrió con las fotografías del 2016, la última vez que hice este proyecto el criterio de selección fue:

me gustó el resultado.

Hace un año dije que había acabado mi “love affair” con la fotografía. Eso no ha cambiado, pero mientras tenga el blog, seguiré tomando fotos para usar en él. La mayoría se publica primero en Instagram y luego las uso en alguna entrada.

Ese fue el fin de tres de las fotos que seleccioné como las mejores nueve del 2018. Sin embargo, ese no fue el propósito inicial de las fotografías como tal. Tanto así que seis de ellas no se han usado todavía. Las tomé solo porque sí; porque, aunque sé que no son las mejores ni las más artísticas, son las que registran mi mundo, cómo veo la vida, qué me llama la atención.

No me voy a aventurar a decir si habrá nueve del 2019 o no. Ya veré qué pasa cuando llegue al décimo aniversario.